La Opinión de Málaga
Uno de los tesoros que nuestra catedral de Málaga protege y cuida, entre su magnífico patrimonio, son dos excepcionales emblemas reales gemelos, pertenecientes al largo periodo de regencia de Felipe II. Ambos se alojan en el muro del crucero; uno en el ala norte, puerta de las Cadenas y otro, en la del sur, puerta del Sol, sobre dos soberbios canceles de maderas nobles, del siglo XVIII y a una altura, que exige al visitante levantar la vista con respeto. Estas monumentales armerías reales (el conjunto heráldico, supera los dos metros y medio), a la que hacemos referencia, fueron el resultado de una ambiciosa política de enlaces matrimoniales proyectada y llevada a cabo por el gran estratega y político Fernando V de Aragón, llamado el Católico con la idea de aislar a Francia, su gran rival, y así consolidar la unificación de la península ibérica.
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