Cope Zaragoza
La cesta de la compra es cada vez más cara, con un encarecimiento medio de los alimentos del 3,2% respecto al año pasado. Esta realidad la confirman los consumidores y también los comerciantes del Mercado del Campillo de Valladolid, quienes aseguran que la situación es preocupante. "No por repetida, menos preocupante. En realidad no es la cesta de la compra, está subiendo absolutamente todo", explica el gerente del mercado, Jesús Gallego. Ante este escenario de inflación, los comerciantes se ven obligados a asumir la subida de costes en su margen comercial para no trasladarla por completo al cliente. A pesar de que el número de visitantes al mercado se mantiene estable, sí se ha notado una disminución en la compra media por persona, un porcentaje que "a final de mes se nota". Más allá de la inflación, el principal problema que afronta el Mercado del Campillo es la falta de relevo generacional. El contrato actual data de 2017, pero el anterior comenzó en 1986, por lo que muchos operadores están llegando a su edad de jubilación. Esto ha provocado que actualmente haya puestos vacantes en las instalaciones. Para combatir esta situación, la asociación de comerciantes ha lanzado una iniciativa para atraer a nuevos operadores: ofrece los puestos que son de su titularidad sin precio de traspaso, es decir, a coste 0. El objetivo, según Gallego, es "volver a tener el mercado, el campillo, como ha estado siempre, al 100 por 100 de operadores". Sin embargo, reconoce que es un proceso difícil por la necesidad de conocimiento previo del sector y las dificultades para acceder a financiación ajena. El Ayuntamiento de Valladolid está colaborando para dar un impulso a los mercados de la ciudad. Gallego cree que el futuro pasa por la sustitución de operadores por personas inmigrantes de segunda y tercera generación, como ya ocurre en grandes ciudades. Mientras tanto, reivindica el valor del trato cercano y el conocimiento del producto que ofrecen los comerciantes. Gallego insiste en que la mejor promoción para un mercado es visitarlo, para descubrir que el trato personalizado es su gran valor añadido. "Cualquier operador del campillo, o del campillo de de Rondilla, de Delicias, del Bal, lo que están es deseosos de atender, en el más amplio sentido de la expresión", afirma. No se trata solo de vender, sino de "ganar un cliente, ayudar a un cliente, explicarle", lo que constituye "realmente la vida de de cualquier mercado municipal".
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