Collector
La historia de la Casa de Goyo: el 'primer edificio moderno' de León que nació de un mesón | Collector
La historia de la Casa de Goyo: el 'primer edificio moderno' de León que nació de un mesón
COPE

La historia de la Casa de Goyo: el 'primer edificio moderno' de León que nació de un mesón

El experto en historia leonesa, Pepe Álvarez Guerra, ha desvelado en el programa "Mediodía en COPE León" la fascinante historia de la Casa de Goyo, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Situado en la confluencia de las calles Padre Isla y Ramón y Cajal, su origen se remonta a 1920, cuando en su lugar se erigía el antiguo Mesón del Pico. En aquella época, León comenzaba a expandirse más allá de su muralla antigua, y surgían mesones para los viajeros que llegaban de los pueblos. El Mesón del Pico, también conocido como Mesón del Vizcaíno, era uno de ellos. Su nombre, según ha explicado Álvarez Guerra, se debía a que “estaba en el pico de dos calles, Padre Isla y Ramón y Cajal”. Fue Gregorio Fernández Goyo quien impulsó la construcción de la nueva casa que lleva su nombre, transformando por completo la esquina. La obra, diseñada por el arquitecto Cárdenas, se convirtió en un símbolo de la modernidad que llegaba a la capital leonesa. La Casa de Goyo fue un edificio disruptivo para los años 20. Pepe Álvarez Guerra ha destacado que “era una revolución, porque es que en aquellos años esta casa tenía ascensor”. Además, contaba con doble entrada y una entrada de servicio, lo que la definía como una “casa de gente bien”, no apta para cualquiera. El edificio, que forma parte del “muestrario de edificios interesantes” de la plaza de Santo Domingo, destacaba por su altura de ocho plantas. El proyecto inicial contemplaba una planta baja y cinco alturas, pero posteriormente se le añadió un piso más. Su construcción se basó en una estructura metálica interior con un perímetro de ladrillo, una técnica compartida con otros edificios como el Hotel Oliden o la Casa de Roldán. Uno de los elementos más singulares del diseño original era un casetón superior con una cúpula rectangular, un espacio que Álvarez Guerra ha descrito como “precioso”, ideal para el estudio de un pintor. Con el tiempo, la Casa de Goyo se fue vendiendo por partes. En la década de los 90, la promotora de Vigo Pernas compró los espacios vacíos y los reestructuró en viviendas más pequeñas, creando “un aglomerado de casas de antes más casas de ahora”. El edificio también albergó una sucursal bancaria, primero del Banco Hispano y luego del Santander. A pesar de ser considerado el “primer edificio de León, digamos, moderno para aquellas épocas”, su estado actual genera controversia. Álvarez Guerra ha criticado duramente la reciente pintura de la fachada en tonos azules, muy alejada de los verdosos originales. “Estoy seguro que si Cárdenas vive le da un patatús”, ha sentenciado.

Go to News Site