Cope Zaragoza
La plantilla de Ondara, en Soria, ha llegado a su límite. Los 39 trabajadores que la componen han convocado diez jornadas de huelga repartidas entre mayo y junio ante la "sensación de desprotección total" generada por meses de impagos de sus nóminas y una profunda incertidumbre. Según explica Daniel Alonso, portavoz de los trabajadores, las negociaciones con la empresa están completamente bloqueadas, lo que les ha llevado a tomar medidas de presión al no sentirse escuchados. La deuda de la empresa no es uniforme, pero la situación es crítica para todos. Daniel Alonso aclara que "hay diferentes situaciones, pero al menos 2 nóminas le debe a todo el mundo". El empresario, según relata, "no está pagando a todos por igual", abonando salarios a personal en activo mientras que trabajadores en ERTE del mismo mes no han cobrado. La comunicación con la dirección es inexistente y la falta de liquidez es evidente. A pesar de todo, no dan "el diálogo por roto con la empresa". Los trabajadores mantienen la esperanza de que aparezca "alguien serio con capacidad económica y se haga cargo de la empresa". Alonso reivindica el valor de la plantilla, asegurando que "la gente que estamos aquí es la que sabemos lo que hay que hacer y cómo hacerlo". La decisión de ir a la huelga se ha tomado de forma autónoma ante lo que consideran una falta de apoyo decidido por parte de los sindicatos. "Lo que más tememos es que la situación se alargue sin que nadie asuma responsabilidades ni se tomen medidas eficaces", afirma Alonso, quien echa en falta "ese nivel de implicación" que vieron en las movilizaciones del Día del Trabajador. Consideran que la huelga es un derecho que cada trabajador elige voluntariamente. Los trabajadores se muestran dispuestos a "defender nuestros derechos dentro de la legalidad, pero con firmeza". La huelga, explica su portavoz, es una medida de presión que asumen con sus propios medios porque "no hay una representación que tire para adelante". El objetivo es forzar a la empresa a sentarse a negociar con ellos. El ánimo de la plantilla es de "cansancio y hay bastante frustración" tras un largo periodo de impagos e incertidumbre. Sin embargo, Daniel Alonso subraya que, a pesar de la situación, el personal está respondiendo "con muchísima responsabilidad". La plantilla técnica, cada vez más reducida por las bajas, está asumiendo tareas críticas como "cumplir con los cumplimientos regulatorios y la renovación de las licencias". La solidaridad interna se ha convertido en un pilar fundamental. Los propios compañeros "están organizando y ayudando entre ellos para poder reclamar las cantidades", especialmente a quienes tienen más dificultades. Alonso también transmite el enfado del colectivo con algunas voces sindicales que han calificado su movilización de "pataleta de niños" y han intentado "dividir la plantilla entre técnicos y empleados, cuando eso no es la realidad". Sobre el futuro de la compañía, el portavoz cree que su rentabilidad es discutible en el estado actual, pero defiende su enorme potencial. En su opinión, la empresa necesita "un cambio de mentalidad" por parte de la dirección en Estados Unidos para que escuche a la plantilla local. Para ilustrarlo, Alonso utiliza una metáfora futbolística: "Tiene la plantilla del Real Madrid jugando en el Numancia y no lo está sabiendo aprovechar". Los paros convocados por los trabajadores de Ondara tendrán lugar los días 14, 15, 21, 22, 28 y 29 de mayo y los días 4,5, 11 y 12 de junio. El objetivo de la movilización es "exigir el abono inmediato de los salarios pendientes" y una solución definitiva para la totalidad de la plantilla.
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