Cope Zaragoza
Investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL) y la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) han demostrado que el ejercicio interválico de alta intensidad es la modalidad más eficaz para mejorar la salud de los vasos sanguíneos en personas con enfermedades cardiovasculares. Las conclusiones, publicadas en la prestigiosa revista científica European Journal of Preventive Cardiology, aportan nuevas evidencias para optimizar los programas de rehabilitación cardíaca. Para llegar a esta conclusión, el equipo investigador ha realizado un profundo análisis de 37 estudios previos que engloban a un total de 6.818 pacientes adultos con enfermedad coronaria o insuficiencia cardíaca. El trabajo compara tres grandes tipos de entrenamiento: la actividad aeróbica continua de intensidad moderada, el mencionado entrenamiento interválico de alta intensidad y programas combinados que incluyen también ejercicios de fuerza. El investigador principal del grupo de Ejercicio Físico para la Salud de ISABIAL y profesor de la UMH, José Manuel Sarabia, explica que "los vasos sanguíneos están recubiertos por una capa interna llamada endotelio, que es fundamental para su correcto funcionamiento". Esta capa, según el experto, es la que permite que los vasos se dilaten y se adapten al flujo de la sangre. Cuando el endotelio se deteriora, algo frecuente en las enfermedades cardiovasculares, "los vasos pierden flexibilidad y aumentan los riesgos de inflamación y formación de coágulos". El estudio ha concluido que el entrenamiento interválico de alta intensidad logra la mejora más consistente de esta función vascular. "Este tipo de ejercicio obliga a los vasos sanguíneos a adaptarse rápidamente a cambios en el flujo de sangre y la presión, lo que entrena su capacidad de respuesta. Es un entrenamiento más completo para unos vasos que necesitan recuperar flexibilidad", ha detallado el doctor Sarabia. La cardióloga del Hospital General Universitario de Alicante e investigadora de ISABIAL, Laura Fuertes Kenneally, subraya la importancia de estos matices. Como primera autora del estudio, señala que "no todo ejercicio tiene el mismo efecto sobre la salud cardiovascular, y aspectos como la intensidad o la forma en que se organiza el entrenamiento son clave para obtener beneficios reales". La doctora Fuertes considera que "estos resultados pueden ser útiles para diseñar programas de rehabilitación cardíaca más eficaces y adaptados a cada paciente". Sin embargo, lanza una advertencia importante: este tipo de ejercicio de alta intensidad "debe realizarse siempre bajo la supervisión de profesionales y ajustado a la situación de cada persona". Estos hallazgos son de gran relevancia para las personas con enfermedades cardiovasculares, ya que una mejor función de los vasos sanguíneos se asocia directamente con un menor riesgo de complicaciones y una mejor calidad de vida. El estudio ha sido coliderado por el investigador Agustín Manresa Rocamora y ha contado con la participación de un completo equipo de investigadores.
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