Clarín
El caso surgió por la demanda de una jubilada que había entregado su teléfono y mail a ANSES para tramitar su beneficio previsional. Buscaba evitar que otra dependencia estatal usara esos datos para contactarla con llamados o correos no solicitados. El fallo vincula la protección de datos personales con el derecho a la intimidad y a “ser dejado en paz”.
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