Cope Zaragoza
La tradicional Fiesta de los Patios de Córdoba cuenta este año con dos nuevas incorporaciones que abren sus puertas por primera vez en la historia. Uno de ellos es el patio de la calle Fernando Colón número 14, un espacio que se estrena en la ruta desprendiendo un aroma a incienso y flores y que ha nacido de la ilusión de Maica, su cuidadora: "Yo tenía muchísima ilusión desde hace muchísimos años". Aunque la casa pertenece a su suegra, quien durante años se había negado a mostrarla, Maica ha conseguido este año convencerla y tener la oportunidad de prepararla y enseñarla al mundo. Para ella, es una de las "ilusiones cumplidas". El resultado es un patio de arquitectura moderna pero cargado de tradición, con lebrillos y recuerdos de personas que ya no están. El patio tiene una marcada vocación mariana, un homenaje a la Virgen en su mes. "Andalucía es Mariana", explica Maica, y por ello ha querido rendir un honor a la Virgen María y, a la vez, a todas las madres "que están en el cielo". El espacio se convierte así en un altar lleno de rosarios y devoción. Este patio guarda también un rincón para el recuerdo y la solidaridad, un homenaje material a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. En colaboración con la ilustradora Marta García Escribano, se ha creado un altar con una ilustración que reza "46 claveles al cielo". Junto a ella, dos lebrillos contienen 46 claveles blancos que se repondrán constantemente durante los días de la fiesta. Además, un cuadro muestra el nombre de todos los fallecidos en un gesto que busca transmitir un mensaje claro, en palabras de Maica: "Lo que queremos que sientan que Córdoba es solidaria, que Andalucía es solidaria, que España es solidaria". La singularidad de este patio no pasa desapercibida para los visitantes. Rafael y Amparo, una pareja de valencianos, se han sentido atraídos por su atmósfera. "Nos ha llamado la atención que este patio tenía un fin muy religioso", comentaba Rafael, quien ha añadido que "se siente cuando entra uno espiritualidad, una sensación de paz". Para Rafael, natural de Montoro, visitar los patios era una asignatura pendiente a pesar de haber venido a Córdoba en otras ocasiones. "Siempre he tenido mucho interés en venir, y por por suerte, este año hemos dicho, 'de aquí no pasamos', y aquí estamos", ha confesado. La experiencia, para ellos y para muchos otros, comienza con la paz y el perfume de un patio que es mucho más que flores.
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