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La llegada de la primavera y el calor ha provocado una revolución de las abejas urbanas en Valencia. Los bomberos de la ciudad han tenido que intensificar sus esfuerzos, llegando a realizar hasta 36 actuaciones en un fin de semana para retirar enjambres que aparecen espontáneamente en lugares tan insólitos como coches, farolas o paredes. Miguel Hernández, oficial de guardia de los bomberos, explica que este fenómeno es completamente normal en esta época. Se debe a que "las puestas que han hecho para cría, pues, eclosionan, y como en una colmena solo hay una reina, cuando en esa cría aparece alguna reina, pues, lo que hace es abandonar la colmena con parte de las obreras". Este es el inicio de un viaje para formar una nueva colonia. Estos enjambres viajeros no suelen ser peligrosos. Según Hernández, son abejas que "van buscando una morada" y su comportamiento es generalmente pacífico. La recomendación principal es apartarse un poco de ellas y no incordiarlas. El oficial de bomberos asegura que "lo más normal es que, si no se sienten atacadas, no vayan a atacar". Solo se defenderán si perciben una amenaza directa hacia la reina o el enjambre. Los enjambres pueden aparecer en cualquier punto de la ciudad, sin importar si es el casco antiguo o la periferia, ya que las abejas se encuentran "en tránsito". Aunque es más probable que surjan enjambres cerca de parques urbanos donde ya existen colmenas, como en los Viveros, su presencia no se limita a estas áreas. Hernández aclara que pueden posarse en cualquier sitio, desde "la pata de una mesa" hasta un hueco en una pared, lo que a veces genera un problema añadido si construyen allí la colmena. Ante el hallazgo de un enjambre que pueda suponer una molestia o un riesgo, la instrucción es clara: "lo inmediato es avisar al 112 para que a partir de ahí, pues alerte a los servicios de emergencia, en este caso a los bomberos". Es fundamental no intentar manipularlo por cuenta propia. El objetivo de los bomberos no es espantar a las abejas, sino rescatarlas. "Lo que intentamos es capturarlo", afirma Hernández. Para ello, utilizan unas cajas de tránsito especiales. Si no logran recoger a todo el grupo de una vez, dejan la caja en el lugar para que las abejas que están buscando flores regresen al anochecer y puedan ser recogidas. Una vez capturadas, las abejas son trasladadas a un pequeño apiario que los bomberos tienen en su parque. Desde allí, son recogidas por apicultores profesionales que se las llevan para integrarlas en sus propias colmenas y dedicarlas a la cría y producción de miel. De esta forma, se les da una nueva oportunidad y se aprovecha su valiosa labor.
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