Diario CÓRDOBA
En Córdoba, es difícil entrar a un patio en primavera y que alguien diga que está feo. Siempre que los cuidadores se esmeren mínimamente en el riego y tengan cierto gusto para situar sus macetas, la explosión de color que se produce entre abril y mayo y la exuberancia de lo verde es tal que hasta el patio más pequeñito o ruinoso llama la atención. Si la temperatura acompaña y no hace calor, no hay mayor lujo que perderse en busca del tesoro que estas casas esconden.
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