Cope Zaragoza
La dura derrota del Real Sporting en El Molinón (1-2) ante la AD Ceuta ha dejado una profunda sensación de vacío y frustración en el entorno del club. El equipo, ya sin objetivos en la recta final, transmitió una mala imagen que agrava el desgaste social y la impaciencia de la afición. El sentir general es que, con la actitud mostrada y el calendario, lo normal sería perder los cuatro últimos partidos de la temporada. El análisis del rendimiento del equipo deja en evidencia la fragilidad de la plantilla. Cuando faltan jugadores clave, el nivel del equipo se desploma. Un dato demoledor es la dependencia de Juan Otero: de los 18 partidos de liga que se ha perdido, el Sporting solo ha ganado cuatro. Sin él y otros titulares como Dubasin o Gelabert, el equipo muestra un nivel "muy bajo", según los analistas. La preocupación es tal que algunos periodistas son tajantes en su diagnóstico. "Prometo que hay veces que me paro a pensar y digo, es que esta plantilla está más para no bajar que para subir", se comentó en el espacio de opinión. La idea es que si el club se hubiera equivocado en la elección del entrenador, la situación sería crítica: "Te equivocas en esa decisión y estás como el Cádiz". El debate se centra ahora en la planificación de la próxima temporada. Hay consenso en que se necesita una "limpia", pero difieren en su alcance. Unos apuestan por una limpia selectiva, elevando la exigencia para que los fichajes compitan con el once titular, y no "incorporar suplentes". Se critica que la planificación del año pasado no fue la adecuada, con alternativas para el ataque como Caicedo, que venía "de una temporada horrible". Otros, en cambio, consideran que el objetivo debe ser "fichar a tres futbolistas que eleven el nivel", tres titulares que mejoren a los actuales. Aunque defienden fichajes como Dubasin y Gelabert, sin los cuales el equipo estaría "peleando por no bajar", insisten en que la prioridad es acertar con fichajes de impacto y no solo de plantilla. Este verano se presenta como un momento crucial para el Grupo Orlegi, que "se juega mucho en su crédito". La paciencia de los aficionados se agota, como demostraron los apenas 14.000 espectadores en el último partido. El temor a la mediocridad ha calado hondo, hasta el punto de que algunos afirman: "Te firmo quedar entre los 8 primeros el año que viene". Una frase que, para otros, resulta "terrorífica" y refleja la peligrosa resignación que se ha instalado en el club.
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