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Ramón Enríquez vuelve a sonreír: el canterano renace tras su calvario y lidera al Málaga | Collector
Ramón Enríquez vuelve a sonreír: el canterano renace tras su calvario y lidera al Málaga
Cope Zaragoza

Ramón Enríquez vuelve a sonreír: el canterano renace tras su calvario y lidera al Málaga

El fútbol, a veces, ofrece historias de redención que trascienden un simple resultado. La reciente victoria del Málaga C.F. en Ipurua por 2-4 ante el Eibar es una de ellas, y tiene un nombre propio: Ramón Enríquez. El canterano, que cumplía su partido número 100 con la camiseta blanquiazul, ha vuelto a brillar con luz propia después de un túnel de casi tres temporadas marcado por un calvario de lesiones. Su actuación en la segunda mitad no solo fue decisiva para la remontada, sino que simboliza el resurgir de un futbolista llamado a ser capital en el futuro del club. La tarde en Eibar no comenzó según lo previsto para Ramón. Su rol inicial era el de revulsivo, pero las circunstancias del partido aceleraron su entrada. La tarjeta amarilla de Izan Merino obligó al técnico, Juan Francisco Funes, a mover ficha al descanso. Fue entonces cuando el entrenador y el jugador mantuvieron una conversación clave. Funes necesitaba un interior con capacidad para filtrar pases y encontrar la profundidad que el equipo había perdido, y pensó en Ramón. El propio Funes desveló en rueda de prensa la intrahistoria de esa decisión. “No teníamos en mente que jugase tantos minutos, pero la amarilla de Izan nos condicionaba. Necesitábamos que los interiores diesen pases para encontrar la profundidad”, explicó el técnico. La confianza en el jugador era total, pero la prudencia era obligada tras tanto tiempo de inactividad. “Hemos hablado con él y nos ha dicho que se veía preparado para los 45 minutos, y ha sido muy importante”, añadió Funes, quien no dudó en calificar su aportación como vital para el equipo. El entrenador malaguista también destacó la gestión de los cambios como un factor determinante, subrayando la importancia de no agotar las ventanas de sustituciones prematuramente. El plan con otros jugadores, como David Larrubia, también se adaptó sobre la marcha. “Con David sí habíamos hablado de llevarlo hasta el minuto 55 y al final ha llegado al 60. Ha hecho un partido sencillamente excepcional”, sentenció Funes, elogiando sin reservas la actuación de un Ramón que superó todas las expectativas. Para Ramón, la llamada del entrenador fue una invitación al disfrute. Lejos de sentir presión, el centrocampista afrontó el reto con la ilusión de quien vuelve a sentirse futbolista. “Nada, a disfrutar, entrar y disfrutar”, confesó que pensó en ese momento. Su respuesta en el campo fue inmediata: pidió el balón, se adueñó del centro del campo y empezó a dibujar pases que rompieron la defensa rival. Era la confirmación de que su talento seguía intacto. El camino de vuelta no ha sido fácil. Han sido meses de trabajo silencioso, de sesiones individuales con preparadores físicos y fisioterapeutas para fortalecer su rodilla y recuperar la confianza. “Es verdad que llevo mucho tiempo fuera del terreno de juego, pero creo que con los preparadores físicos, con los fisios, hemos hecho un buen trabajo”, afirma el jugador. Este proceso le ha permitido estar listo para momentos como el de Ipurua, donde el equipo necesitaba un paso al frente. “Si hay que dar un paso al frente y hay que arriesgar, pues estamos en esa situación”, declaró con madurez. A pesar de su exhibición, Ramón mantiene los pies en el suelo. Sabe mejor que nadie que en el deporte, y más tras una lesión tan larga, la paciencia es fundamental. Sobre cuándo se verá su versión al cien por cien, prefiere ser cauto: “Es algo que no sabemos, porque en estos temas no hay nada que se pueda saber con exactitud”. Lo importante, para él, son las buenas sensaciones, y estas son cada vez mejores. “Cada semana vamos sumando cargas de entreno, sumamos minutos y, sobre todo, hay buenas sensaciones. Teníamos claro que no queríamos dar dos pasos atrás”, explica. Esta mentalidad es la que transmite al resto del equipo. La victoria en Eibar, aunque de prestigio, no debe llevar a la euforia. “Ni la semana pasada estaba todo perdido, ni ahora que hemos ganado aquí en Eibar está todo hecho”, advierte el centrocampista. Su discurso se centra en el presente, en el “día a día” y en el “partido a partido”. Con cuatro jornadas por delante, el Málaga se encuentra en una posición que, como él mismo reconoce, “hubiese sido imposible” de imaginar a principio de temporada, con todas las opciones abiertas. Finalmente, Ramón no olvida el papel de la afición, a la que considera “la fortaleza de este equipo”. Tras agradecer a los desplazados a Ipurua, ya pone el foco en el próximo compromiso en casa, para el que pide el máximo apoyo. Su regreso no es solo una gran noticia para el Málaga por el talento que recupera, sino por el liderazgo y la cohesión que aporta. La sonrisa de Ramón Enríquez es la sonrisa de todo el malaguismo, que vuelve a soñar en grande con el resurgir de su canterano.

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