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Las exmonjas clarisas del monasterio de Belorado investigadas por un presunto trato degradante a varias religiosas mayores, creen que detrás del caso «hay una mano negra y una persecución contra la fe» provocada por aquellos que «alimentan estas mentiras y los que están callando la verdad». Así lo han señalado ante los medios dos de las seis exclarisas -la exabadesa Sor Isabel, Sor Paloma, Sor Berit , Sor Belén, Sor Miriam y Sor Alma- que han acudido en la mañana de este lunes a declarar como investigadas ante el Juzgado de instrucción número 5 de Bilbao. En total, se investiga a ocho exmonjas por supuesto trato degradante, coacciones, abandono, omisión del deber de socorro y administración desleal, ya que el de falsedad documental ha sido sobreseído. Dos de ellas, Sor Sión y Sor Israel, ya declararon el pasado 9 de abril. Los hechos se remontan al 18 de diciembre, cuando la Guardia Civil, que realizaba labores de apoyo a la comitiva judicial, se trasladó al convento de Orduña (Vizcaya), donde, al parecer, se encontraban cinco religiosas de entre 87 y 101 años en «condiciones degradantes» y que fueron trasladadas al Hospital de Basurto para una revisión médica. Este lunes por la mañana, las seis investigadas restantes han acudido al tribunal bilbaíno acompañadas de su abogada, Norma Riaño. Sor Paloma y Sor Berit han asegurado, en declaraciones recogidas por Europa Press, que están tranquilas porque saben que no han cometido «ningún delito» de los que se les acusa y de que han tratado a sus hermanas mayores con «todo el cariño y toda la caridad para con todas sus necesidades»: «Está en juego la conciencia de todos los que están alimentando estas mentiras y de todos los que están callando la verdad, pactando con la mentira con su silencio, sabiendo y conociéndonos cómo hemos obrado». Tras afirmar que su conciencia está limpia delante de Dios y que «están en manos de los hombres» han añadido que «no pasará nada que Dios no permita, así que confiamos en Él». «Quien quiera confiar en nosotras, que confíe», han apuntado. Asimismo, han remarcado su creencia en que «hay una mano negra» detrás del caso; «alguien que no quiere que hablemos» porque «nos quieren aplastar por todos los lados». Las exmonjas han confirmado que en la actualidad no tienen «sitio fijo» de residencia y que se encuentran en instalaciones del monasterio de Orduña (Vizcaya). Respecto a si habían podido contactar con las cinco monjas de entre 87 y 101 años que fueron evacuadas y trasladadas por la Guardia Civil al hospital, han afirmado que no han podido hacerlo y que detrás del material gráfico, aportado para justificar el estado de las instalaciones, ha habido una «manipulación». Por su parte, la abogada de las exmonjas ha señalado que cree que la instrucción «está próxima a terminar». Además, ha reiterado que las exreligiosas comparecían en calidad de investigadas y que «no están acusadas ni hay cargos por el momento». A su entender, su testimonio, a puerta cerrada, «será muy clarificador» en relación a las nuevas diligencias practicadas, que incluyen informes médicos forenses de las ancianas, incluido, uno pericial de un neurólogo a petición de la defensa que determine y aclare, como es opinión de la defensa, «si, efectivamente, la situación de las monjas mayores estaría o no magnificada» y si «se habrían o no exagerado determinados extremos con respecto a su estado». En este punto, Riaño ha dicho estar satisfecha de la labor de la jueza, puesto que hasta ahora no ha denegado ninguna de las diligencias que ha practicado, sino, al contrario, «han sido acogidas por su señoría con absoluto agrado y se van uniendo a los autos». Cuestionada la letrada sobre si los nuevos informes ahondan en la versión de las exmonjas de que las hermanas mayores siempre han estado bien cuidadas, ha reiterado que ellas afirman que «siempre han estado bien cuidadas» y que dichas afirmaciones «se están probando con las diligencias que se están practicando».
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