Cope Zaragoza
El ganadero Borja Domecq Noguera, titular de la Ganadería de Jandilla y miembro de la junta directiva de la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL), ha compartido su sobrecogedora experiencia personal en la III edición de Agroforum. Su intervención se ha centrado en el papel crucial de la dehesa y la ganadería en la prevención de incendios, tras el devastador fuego que sufrió su explotación el pasado verano. Bajo el título “Dehesa y bravo en la prevención de incendios”, Domecq ha relatado los hechos ocurridos el 14 de agosto de 2025 en la finca Los Quintos, en Llerena (Badajoz). Un incendio, originado a más de 10 kilómetros de distancia, avanzó sin control y arrasó gran parte de su explotación, llegando a afectar a más de 6.000 hectáreas en la zona. El fuego se propagó con una enorme rapidez, impulsado por el viento y una elevada carga de pasto acumulada tras un año de lluvias. Ante la inminencia del frente, la única opción viable fue abrir cercados y cortar alambradas para facilitar la huida del ganado, ya que una evacuación organizada habría puesto en grave riesgo a las personas implicadas. Según ha explicado el ganadero, los momentos más críticos se vivieron en el entorno de las instalaciones ganaderas. La intervención de trabajadores, familiares y vecinos, a pesar de contar con medios limitados, fue decisiva para contener las llamas en puntos clave. Durante horas, la respuesta dependió exclusivamente del conocimiento del terreno y de la actuación directa de quienes viven y trabajan en el campo. El balance del incendio en la finca de Jandilla se saldó con más de 1.000 hectáreas afectadas y la pérdida de 39 vacas en los días posteriores. Sin embargo, Domecq ha subrayado una evidencia que considera determinante: las zonas donde había pastado el ganado resistieron mucho mejor el fuego, con daños en el arbolado significativamente menores en comparación con la destrucción casi total de las áreas no pastoreadas. A raíz de esta dura experiencia, el ganadero ha defendido que la ganadería extensiva es una herramienta de prevención de incendios de primer orden. Ha afirmado de manera contundente que, en su experiencia, "las vacas salvan árboles", una conclusión que demuestra cómo la gestión del territorio es fundamental para evitar catástrofes. Domecq ha insistido en la "necesidad urgente de que dehesas y montes estén gestionados y pastoreados" y ha reclamado un mayor apoyo para agricultores y ganaderos. En su opinión, el ecologismo no puede basarse en el inmovilismo, sino en la gestión activa del territorio, y ha advertido de que, sin cambios en las políticas actuales, los grandes incendios serán cada vez más frecuentes e intensos. Finalmente, ha reclamado una revisión de los protocolos de extinción para priorizar una intervención temprana, así como el desarrollo de grandes redes de cortafuegos y una mayor implicación de la sociedad civil. Como ha concluido, la lección es clara: "Si no se gestiona el territorio, el fuego acaba llegando a todo", una advertencia sobre el futuro de las zonas rurales si no se toman medidas.
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