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«Te vas a ir a la mierda»: una soltera huye tras enzarzarse en una bronca monumental con su cita | Collector
«Te vas a ir a la mierda»: una soltera huye tras enzarzarse en una bronca monumental con su cita
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«Te vas a ir a la mierda»: una soltera huye tras enzarzarse en una bronca monumental con su cita

A Edison (35) lo bautizaron con ese nombre porque sus padres visitaron la Torre Eiffel durante su luna de miel en Paris y había una estatua del famoso inventor. El repartidor de Elda (Alicante), aprovechó que se encuentra de baja para acudir a 'First Dates' «a ver si hay suerte» de terminar con una soltería que lo acompaña desde 2019. Ya no es tan fácil ligar, según la teoría que le contó al equipo del 'dating show'. «Yo he salido un fin de semana y como que te cortas un poco por la situación que han creado a día de hoy políticamente… Nos da un poco de corte entrar a las chicas como hacíamos antes», argumentó. Como no sabía de dónde sería su cita, llegó preparado con un regalo en una cajita. «Es un aparato pequeño que cabe en una parte íntima y que se puede activar con el móvil. Así podríamos estar conectados a larga distancia», le explicaba a un Carlos Sobera completamente anonadado. Pero nunca jamás se lo entregó a su cita. El equipo capitaneado por Sobera lo intentó emparejar con Andrea (40), una dependienta chilena afincada en Mallorca que se describía como una chica con mucha personalidad. Al verla, Edison decidió abortar misión. «Venía con la intención de darle este regalo a una chica que me gustase, pero no ha sido el caso. Andrea no es el tipo de chica que me gusta físicamente. Yo estaba buscando a una mujer con un poco más de carne», se explicaba en los totales. El chasco era mutuo. Andrea también se despachaba a gusto en privado en cuanto vio a su cita en la barra del restaurante. «No es mi prototipo. Habría que desinflarle un poco. Una cosa es un músculo bien definido, pero él me pareció hinchado, no me atrae su cuerpo, no me gustan los hombres así… Ese chalequito de cayetano de pueblo… No, necesita una emergencia de estilismo», dejaba claro. Lo que mal empieza, peor a acaba, y entre Edison y Andrea faltó química y sobró cierto rechazo. Entre ellos se instaló una tensión que acabó por estallar. Al cabo de un rato de conversación, la chilena se percataba de la caja de Edison y se interesó por su contenido. «Nada, era un regalo», cortaba él sin entrar en detalles, una respuesta que para la soltera obedeció a que «lo espanté tanto con mi personalidad que no se atrevió a darme la cajita». Lo dejó estar, pero siguió añadiendo defectos a su cita en su lista mental. Andrea vio normal que el alicantino llevara soltero tantos años alegando que «le falta calle, un poquito de reggaetón intenso». Él, por su parte, le hizo la cruz definitivamente a su acompañante al saber que había sido infiel a sus parejas. «Me he metido con los más pelotudos del universo… Los peores, si existe el ojo de lince, existe el ojo de Andrea, lo peor, una puta mierda», le confesó ella. El detonante de la gran discusión que protagonizarían en la decisión final explotó a la hora de pagar la cuenta. A Andrea le sentó fatal y le pareció poco caballeroso que Edison no amagara con invitarla o al menos plantear si pagaban a medias y simplemente pusiera el dinero encima de la mesa. Todos los reproches se los había guardado para vomitarlos como justificación a no querer seguir conociéndolo. «Hay algunas cosas que no me han gustado, como por ejemplo tu chaleco que me ha parecido de cayetano de pueblo, es horrible. Y no me ha gustado nada que hayas puesto los 20 euros sin decir de pagar a medias. Me ha parecido muy poco caballero de tu parte. Además venir en chándal a una primera cita...», le afeaba. En su turno, Edison defendía su forma de vestir y achacaba «lo que pasa» a la diferencia de edad, algo que indignaba sobremanera a la soltera, que abandonaba el restaurante tras cantarle las cuarenta. «No te metas con la edad. Eso sí que no...Me toca los cojones. Me estás diciendo que por la diferencia de edad tú te vistes a la moda… Perdona, tengo 40 años y los tengo super bien puestos y me visto de puta madre. Con esa pinta te vas a ir a la mierda. De una persona que me saca el tema de la edad no me iría ni de copas», sentenciaba para después marcharse sin despedirse

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