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Juan José Ebenezer, mecánico: "La chapuza más grande que jamás pensé que me podría encontrar fue de prácticas con una Mercedes Vito" | Collector
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Juan José Ebenezer, mecánico: "La chapuza más grande que jamás pensé que me podría encontrar fue de prácticas con una Mercedes Vito"

El mecánico Juan José Ebenezer ha compartido en su cuenta de TikTok la que considera la chapuza más grande que se ha encontrado en su carrera profesional. La surrealista historia, que se ha vuelto viral en un vídeo de TikTok, tuvo lugar cuando estaba de prácticas en un taller, una etapa de aprendizaje que para muchos jóvenes supone tener que demostrar su valía constantemente, tal y como le ocurrió a este becario que llegó a directivo en diez años. El mecánico relata que todo ocurrió con una furgoneta Mercedes Vito que llegó al taller con un problema de inyección. El problema de la furgoneta era una fuga en un inyector, un fallo que el mecánico describe como "muy típico" en ese modelo. Sin embargo, la solución que alguien le había dado previamente fue completamente inesperada. "No se le ocurrió otra cosa al colega que echarle cemento", explica Ebenezer en el vídeo. El anterior "reparador" había creado una montaña de cemento sobre la culata para, supuestamente, taponar la fuga. "¿Ustedes estáis entendiendo el nivel de locura que es eso?", se pregunta el mecánico. El vehículo llegó al taller con un inyector averiado, pero el acceso a la pieza era imposible, ya que estaba sepultado por hormigón. La única manera de proceder fue actuar "como los albañiles". La reparación se convirtió en un trabajo de construcción para poder ejercer una profesión, la de mecánico de coches, que requiere de gran precisión. El equipo de mecánicos tuvo que dedicarse a picar el bloque de cemento con sumo cuidado para no dañar otros componentes del motor. "Nos llevamos allí cuatro o cinco horas picando para no cargarnos nada y poder sacar los tubos de goma", detalla. Era una situación tan absurda que Ebenezer asegura que "era más fácil cambiar el motor". Finalmente, consiguieron abrir hueco, sacar el inyector averiado y repararlo. La experiencia, sin embargo, ha dejado una huella imborrable en el mecánico. "Era para verlo: abrir el capó de una Mercedes Vito y verte una montaña considerable de cemento puro y duro", comenta. Y añade: "Esa ha sido la chapuza que más me ha marcado; no se me olvidará nunca". Una anécdota que demuestra hasta qué punto puede llegar el ingenio, para mal, en el mundo de las reparaciones.

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