La Opinión de Málaga
El debate electoral de RTVE estaba llamado a ser el primer punto de inflexión de la campaña. Una gran oportunidad para desestabilizar los sondeos del 17M, estancados desde hace semanas, con Juanma Moreno a la cabeza. En este escenario, cada uno de los candidatos escogió su papel. Los líderes de la izquierda más tradicional (María Jesús Montero y Antonio Maíllo) fueron directamente a un choque centrado en la gestión de la sanidad y la vivienda hasta tensar más de lo normal a un candidato del PP, por momentos muy incómodo, que asumió el desafío intercalando la defensa de su gestión con una retahíla de reproches centrados en la gestión del Gobierno de España y la gestión de las anteriores etapas socialistas.
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