Faro de Vigo
En la numeración 1989 de la calle Moreno, en el barrio de Balvanera, el asfalto porteño parece transformarse por un momento en los paisajes verdes de la comarca de Deza. Allí, en el bajo del emblemático Centro Lalín, Agolada y Silleda, late con fuerza un bastión de la identidad transatlántica: el Restaurante Lalín. Este espacio, que es mucho más que un simple establecimiento gastronómico, representa el punto de unión entre la herencia de los inmigrantes y la vitalidad de la Buenos Aires actual. Al frente de esta nave se encuentra Hernán Figueroa, quien junto a su hija Martina, ha asumido el reto de mantener viva una llama que la pandemia estuvo a punto de extinguir.
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