Faro de Vigo
Las intensas lluvias del pasado invierno han dejado una factura que aún pesa en la vida de las mariscadoras. La mortandad masiva de almejas, berberechos y otros bivalvos obliga a cerrar buena parte de las zonas de marisqueo y la incertidumbre sobre el futuro del sector se cierne sobre las trabajadoras, que ya se plantean otras salidas laborales.
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