El Plural
15 años separan la creación del FONPRODE (Fondo de Promoción del Desarrollo) en 2010, y la creación en 2025 del FEDES (Fondo Español para el Desarrollo Sostenible). En esos 15 años el sistema público de cooperación internacional para el desarrollo en España ha estado sometido a un proceso de reformas permanentes. Ambos instrumentos fueron impulsados y pensados bajo dos gobiernos socialistas y tuvieron lugar en la última etapa de dos procesos globales de largo plazo determinantes como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), 2015, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 2023. Si bien, una línea estratégica permanente, ha sido que la cooperación española pudiera asimilarse a la de otros países líderes de la Unión Europea, y en parte se ha conseguido, en materia de cooperación financiera, ni se ha optado por un modelo como el francés de la AFD, ni el alemán GIZ / KfW. Mi opinión personal, durante muchos años de observación y análisis que empezaron a finales de los 90 con los créditos FAD (Fondo de Ayuda al Desarrollo) es que el modelo francés de la AFD era el camino que debería tomar la cooperación española, por tres razones estructurales; somos un país de enorme influencia en países de lengua española, el "centralismo" del Quai d'Orsay es similar al de Santa Cruz y por último el modelo de cooperación reembolsable francés es el más alineado con la visión regional de la acción exterior y la cooperación española. Si algo no ha existido o ha sido muy residual es un debate de fondo dentro de la administración española. Todo se ha limitado principalmente a las consultas y procesos internos regulados para aprobar cualquier Real Decreto, que, en mi opinión, para este caso no es suficiente, porque es un elemento estructural y determinante para la acción exterior y la influencia internacional de España. Cuando uno miraba al FONPRODE en 2010 y mira ahora al FEDES en 2026 lo primero que ve es que sigue pendiente tener personalidad jurídica propia. Este no es un tema menor, al contrario, es estructural. En lenguaje sencillo, la capacidad competitiva respecto a su capacidad está limitada a las aportaciones que haga el Gobierno, eso limita la agilidad en los mercados y limita la capacidad de apalancamiento. Competimos con Fondos que sí tienen esa personalidad jurídica propia y esa agilidad para operar en mercados cada vez más competitivos. La solución COFIDES (Compañía Española de Financiación del Desarrollo) para que el FEDES gane agilidad, es una decisión razonable y pragmática. Ahora bien, lo que no se puede ignorar es que sigue vigente una desconfianza estructural histórica (en una parte justificada) del Ministerio de Economía en las capacidades existentes en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Detrás de esto, hay también una histórica resistencia del cuerpo de Técnicos Comerciales del Estado hacia los funcionarios del Cuerpo Diplomático para que puedan tener un instrumento financiero bajo su mandato real. Recuerdo un comentario de un funcionario del Ministerio de Economía y Hacienda que un...
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