Infobae América
Fue el 5 de mayo de 1821. Hacía poco más de cinco años que había sido llevado por los ingleses a la remota isla de Santa Elena, en el océano Atlántico. Su vida, el séquito que lo acompañó, la rigurosidad de su carcelero y el final de un hombre irascible y huraño, que insistía en que se dirigieran a él como “su majestad”
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