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De Mallorca a Burundi: 25 años de una misión que hoy sobrevive gracias al "viaje de vuelta" de sacerdotes extranjeros | Collector
De Mallorca a Burundi: 25 años de una misión que hoy sobrevive gracias al
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De Mallorca a Burundi: 25 años de una misión que hoy sobrevive gracias al "viaje de vuelta" de sacerdotes extranjeros

La labor de un misionero no entiende de fronteras, pero sí de realidades sociales. Esta semana, la Iglesia de Mallorca ha puesto el foco en la Jornada de Mallorca Misionera, una cita que este año tiene un nombre propio: Rabiro. Esta parroquia de Burundi cumple un cuarto de siglo desde que fuera fundada por mallorquines, convirtiéndose en un oasis de desarrollo en una zona rural castigada por la pobreza. Lo que comenzó en el año 2001 como un pequeño proyecto pastoral es hoy una infraestructura vital. Gracias al apoyo constante de la isla, se han construido iglesias, talleres de formación, sistemas de acceso al agua y comedores populares que atienden a miles de personas. La parroquia se organiza a través de 55 comunidades de base, un modelo de éxito donde la ayuda no es solo espiritual, sino profundamente humana. Según explica el misionero mallorquín  Jaume Obrador en una entrevista concedida a COPE, estas comunidades son el motor de la zona: "Leen la palabra de Dios, pero sobre todo miran de ponerla en práctica preocupándose de los enfermos y de los más necesitados". A pesar del éxito en tierras africanas, la realidad en las Islas Baleares es bien distinta. Durante décadas, Mallorca fue "exportadora" de fe, pero hoy la crisis de vocaciones ha dado un giro de 180 grados a la situación. Jaume Obrador es uno de los pocos rostros que quedan de aquella generación de misioneros españoles que partían hacia lo desconocido. Ahora, es Mallorca la que necesita ser "misionada". El propio Obrador reconoce que la supervivencia de muchas parroquias de la isla depende hoy de sacerdotes llegados de los mismos países a los que un día España ayudó. "Es necesario volver a evangelizar... y eso ahora lo hacemos con la ayuda de africanos y americanos", confiesa el misionero, destacando que en Mallorca ya ejercen sacerdotes de Nigeria, Ruanda e incluso tres sacerdotes llegados de China. Actualmente, todavía quedan 51 misioneros mallorquines presentes en 27 países. Su labor se celebra estos días con la visita especial de Monseñor Bonaventure Nahimana, obispo de Gitega (Burundi), quien participó junto a Monseñor Sebastià Taltavull en una Eucaristía de acción de gracias en el Santuario de Lluc. La jornada de Mallorca Misionera no solo busca recaudar fondos para mantener proyectos como el de Burundi, sino también concienciar sobre una Iglesia que ya no viaja en una sola dirección, sino que se nutre de un intercambio global para no apagar su llama en ninguna parte del mundo.

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