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El refugio de Koke en Extremadura: un pequeño pueblo unido a su mujer con un entorno ideal para el senderismo | Collector
El refugio de Koke en Extremadura: un pequeño pueblo unido a su mujer con un entorno ideal para el senderismo
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El refugio de Koke en Extremadura: un pequeño pueblo unido a su mujer con un entorno ideal para el senderismo

Un baremo para medir el nivel de los jugadores de fútbol es cuánto se les reclama para su selección nacional. En el caso de Jorge Resurrección Merodio 'Koke', capitán del Atlético de Madrid, su nombre ya no suena para el combinado dirigido por Luis de la Fuente, pero en este caso está más unido al nivel que hay en España en el centro del campo que al del propio futbolista durante esta temporada. El madrileño vive a sus 34 años una especie de segunda juventud, acabando la mayoría de los partidos del Atlético de Madrid como el jugador con más kilómetros recorridos, más allá de la calidad de sus actuaciones, sobresalientes casi todas ellas. El hecho de no tener más compromisos que los de su club permite a los jugadores no tener otras preocupaciones, además de gozar de más periodos de descanso durante la temporada. Para todas las personas es importante tener esos momentos de desconexión, también para los futbolistas, debido a los numerosos (y largos en muchas ocasiones) desplazamientos a lo largo de un año. Así, tener un rincón, un refugio, de descanso, más o menos cerca de casa, tiene una relevancia que muchas veces no se valora todo lo que debería. En el caso de Koke Resurrección, a un poco menos de 300 kilómetros de Madrid. Koke Resurrección y su mujer, Beatriz Espejel, se casaron en mayo de 2018 en la Isla Valdecañas, una exclusiva finca situada en la provincia de Cáceres. El sitio escogido no es por casualidad. Koke es madrileño y su mujer, nacida en Móstoles, aunque con raíces en Extremadura por parte de su familia materna. Así, el refugio de Koke es el lugar en el que Beatriz Espejel, diplomada en Magisterio de Educación Física y Magisterio de Lengua Extranjera, creció junto a sus abuelos. Concretamente, se trata de Santibáñez el Bajo, una pequeña localidad cacereña (a unos 100 kilómetros, aproximadamente, de la capital de la provincia) que cuenta con poco más de 700 habitantes según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Es, precisamente, Beatriz Espejel quien comparte muchos momentos en la que prácticamente considera como su tierra. «Es el pueblo de mis abuelos, siempre me preguntáis. Ellos ya no están, pero siempre vuelves donde fuiste feliz», llegó a explicar en su cuenta de Instagram. Este municipio al norte de la provincia de Cáceres cuenta con muchos de los elementos que pensamos cuando pretendemos escapar del ritmo frenético de la rutina diaria. Desde luego, se encuentra alejado de grandes núcleos de población. Por ejemplo, Plasencia, que ronda los 40.000 habitantes, se encuentra a una media hora. También su población total, inferior a 1.000 personas, invita a pensar en momentos de paz y tranquilidad. Pero más allá de eso Santibáñez el Bajo, situado en la comarca de Trasierra-Tierras de Granadilla, destaca por su rico legado arqueológico y un entorno natural privilegiado, rodeado por arroyos, olivares, viñedos y una destacada dehesa que fomenta las rutas de senderismo o, incluso, las rutas de ciclismo. La zona conserva una interesante memoria histórica. Como se recoge en la página web del propio ayuntamiento , «en la primera mitad del siglo XIX este pueblo se erigió en uno de los más emblemáticos –por no decir el primero- del bandolerismo de corte social que recorría la región extremeña. La cuadrilla de 'Los Muchachos de Santibáñez' trajo en jaque a las autoridades civiles y militares, que sufrieron secuestros, robos y continuos descalabros a manos de tales bandoleros, prestos a no dar cuartel al absolutismo de Fernando VII».

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