Cope Zaragoza
La temporada de invierno en Sierra Nevada ha llegado a su fin con un balance que su consejero delegado, Jesús Ibáñez, ha calificado de “extraordinario”. A pesar de un año “muy, muy complicado” por las adversidades meteorológicas, la estación ha registrado cifras récord con casi 900.000 jornadas de esquí y más de 200.000 visitantes no esquiadores. Los resultados son "mejores que las del año pasado, que fueron las mejores de nuestra historia", lo que permitirá seguir mejorando la estación, que supone casi el 25% del PIB turístico de Granada. La temporada ha estado marcada por numerosas dificultades, incluyendo más de ocho DANAs, dos riadas sobre el río Monachil que afectaron a las pistas y el derrumbe de la pilona número 23. Ibáñez ha destacado que, pese a los deslizamientos en la carretera, la colaboración con la Junta de Andalucía, la Guardia Civil y la Dirección General de Tráfico permitió mantener la actividad sin problemas. La clave de esta resiliencia reside en una gestión saneada. Ibáñez explica que son una "empresa 100% pública" donde "todo lo que se genera da lugar a inversión". Gracias a esta política, junto a 54 millones de euros de fondos europeos y casi 3 millones de subvenciones, se ha logrado una inversión superior a los 120 millones de euros desde 2019. Este capital ha permitido renovar telecabinas, telesillas y ser líderes con ocho máquinas pisapistas híbridas que usan combustible vegetal. De cara al futuro, Ibáñez subraya que en Sierra Nevada "invertir es una obligación, no es una decisión que se pueda postergar". Los próximos proyectos se centran en infraestructuras que superan los 30 años, como la renovación de dos balsas de agua y remontes como los telesillas Monachí, Jara y Parador. También está prevista la actualización de los dos hoteles construidos para los campeonatos del mundo de 1996.
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