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Ecologistas Ecologistas en Acción de la Ribera ha anunciado que no podrán recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra la autorización de la planta centralizada de fangos de Tudela y su planta de biogás. A pesar de ello, continúan exigiendo un modelo de gestión de residuos alternativo, basado en plantas más pequeñas que traten los desechos en zonas próximas a su generación. Según ha explicado Eduardo Navascués, portavoz de Ecologistas en Acción, la decisión se debe a la limitada capacidad económica de estas asociaciones. "Las arcas de los grupos ecologistas sociales dan lo que dan", ha señalado. Navascués ha recordado que ya están inmersos en otros dos largos y costosos procesos judiciales: uno contra el proyecto de Mina Muga en la zona de Yesa y otro contra la que sería la mayor planta fotovoltaica de Navarra en Peralta. El principal rechazo al proyecto de Tudela se centra en su modelo, que Navascués califica de "insostenible". Se trata de una macroplanta que tratará residuos transportados en camión desde puntos lejanos, a más de una hora de distancia, en lugar de gestionarlos donde se generan. Este enfoque, según los ecologistas, agrava el impacto ambiental. La mayor preocupación reside en el digestato resultante, que se aplicará en los campos agrícolas "con muy poco control". Navascués alerta de que este material procederá de la biometanización de lodos de depuradora, los cuales contienen metales pesados, microplásticos y restos de medicamentos como antibióticos o antiinflamatorios. Los controles actuales, advierte, no cubren todos estos contaminantes. El portavoz ecologista ha recordado las advertencias de científicos como el doctor Nicolás Olea, experto en tóxicos, sobre los peligros de esta mezcla. "Este cóctel de tóxicos, ¿qué resultado puede tener?", se ha preguntado Navascués. Además, ha añadido que Navarra ya tiene un problema con los nitratos y ha augurado "un problema a corto o largo plazo con los metales pesados". Otro de los problemas destacados es la ubicación del proyecto en una zona inundable. Aunque según la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) no hay riesgo en periodos de retorno cortos, sí lo habría en los de mayor duración, lo que supone una amenaza adicional para el entorno. A nivel político, Navascués ha lamentado que el alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, no haya liderado una gran movilización social como se le pidió. También ha calificado de "error" que el PSN y Contigo Tudela apoyen un proyecto que considera "insostenible". El portavoz ha subrayado la diferencia con otras localidades como Arroniz y Sesma, donde la fuerte movilización popular obligó al Gobierno de Navarra a dar marcha atrás en proyectos similares. "En Tudela no ha habido un clamor social", ha afirmado, insistiendo en que su organización no puede liderar todas las batallas. "En la defensa del medio ambiente nos vamos a encontrar con con quien haga falta", ha sentenciado. Pese a las dificultades, Nabascués no pierde la esperanza. Confía en que el contencioso-administrativo presentado por el Ayuntamiento de Tudela "pueda parar o limitar lo máximo este proyecto". Ha asegurado que, por su parte, seguirán criticando la planta y todo lo que supone. "Mientras haya esperanza, siempre hay vida", ha concluido.
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