COPE
Anna Traveset, profesora de investigación en el IMEDEA (CSIC-UIB), ha sido galardonada con el Premio Nacional de Investigación. En una entrevista en COPE, la científica mallorquina formada en Barcelona y Pensilvania reflexiona sobre una trayectoria dedicada a desentrañar los misterios de la biodiversidad, no solo como un listado de especies, sino como una compleja red de relaciones que mantiene vivos nuestros ecosistemas. Para Traveset, la biodiversidad es mucho más que "una lista de especies en un ecosistema". Su trabajo se centra en las interacciones, esos vínculos invisibles pero vitales entre plantas y animales. "Lo que he descubierto es que en las islas existe una diversidad única de interacciones debido a su aislamiento", explica la investigadora. Un ejemplo fascinante que destaca es el de las lagartijas (sargantanas) en Baleares. Mientras que en el continente son puramente insectívoras, en las islas han evolucionado para alimentarse de flores, néctar y polen. Al hacerlo, se convierten en polinizadoras esenciales, ayudando a la reproducción de especies vegetales que a menudo son endémicas o tienen una distribución muy restringida. Uno de los puntos más críticos de su investigación es el impacto de la actividad humana y la introducción de especies invasoras como ratas, gatos, cabras o serpientes. Estos animales rompen el equilibrio natural y pueden alterar el ritmo evolutivo de las islas. "Vivir en una isla tiene la ventaja de que todo entra por barco o avión; si hacemos una buena prevención y cuarentena, podemos evitar desastres ecológicos que luego cuestan miles de euros intentar solucionar". Traveset pone como ejemplo la situación actual en Ibiza, donde la llegada de la serpiente de herradura está provocando la desaparición de la lagartija de las Pitiusas en muchas zonas. Al desaparecer la lagartija, las plantas que dependían de ella para su polinización y dispersión de semillas también quedan en riesgo. Este fenómeno puede desembocar en lo que la experta denomina "bosques silenciosos". En algunas islas del Pacífico, la introducción de depredadores ha acabado con las aves, frenando por completo la regeneración del bosque, ya que no hay animales que transporten las semillas. El estudio de estas "redes ecológicas" permite comparar islas poco perturbadas con aquellas que sufren una fuerte presión humana. Esta información es crucial para las labores de restauración, permitiendo a los científicos saber qué especies reintroducir para recuperar las funciones perdidas.
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