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El aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández estaba llamado a convertirse este martes en uno de los grandes protagonistas del pleno ordinario. Primero, con la moción de Compromís relativa a la mejora acústica en el entorno de la terminal, en la que puso en evidencia el impacto de los 126.000 vuelos anuales sobre la población del entorno, y en la que también se habló de la segunda pista, que es en lo que se refugiaron PP y Vox para votar en contra; después, en el punto de información del Gobierno municipal, donde debía hablarse de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que se quiere impulsar para ordenar las campas de vehículos situadas en Torrellano y El Altet. Más que nada por la coincidencia de ambas cuestiones en una misma sesión, en la que estaban incluso representantes de los vecinos. Sin embargo, al final, el protagonismo fue para la moción de Vox relativa al incremento de la seguridad ciudadana, la actualización de las plantillas policiales y la creación de la unidad especializada en bandas en el municipio de Elche. Y lo fue porque el edil de Vox, Samuel Ruiz, perdió los papeles completamente -y la educación- y llamó “idiota” a la portavoz de Compromís, Esther Díez. La situación fue tal que la presidenta del pleno, la popular Irene Ruiz, dijo que no constaría en acta la palbra “idiota”.
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