Cope Zaragoza
Una sentencia pionera ha reconocido por primera vez como delito de odio por aporofobia una agresión contra una persona sin hogar. El fallo, que marca un precedente judicial, se produce a raíz de un suceso que tuvo lugar en Gijón en 2022, cuando dos varones agredieron a un hombre que dormía en un cajero automático, grabaron los hechos y los difundieron en redes sociales. En España, más de 34.000 personas se encuentran en situación de sinhogarismo, según datos del INE. La coordinadora de comunicación de la fundación Hogar Sí, Marina Sánchez, explica que casi la mitad de las personas que viven en la calle ha sufrido un incidente o delito de odio, pero la indefensión y la desconfianza provocan que solo un 13% denuncie. Esta situación de desamparo es la que ha llevado a Hogar Sí, que ha actuado como acusación particular en el juicio, a impulsar su "actividad de litigio estratégico para impulsar cambios dentro del sistema judicial". Como lamenta Sánchez, "nos encontramos ante una gran mayoría de agresiones que quedan completamente invisibilizadas y, por lo tanto, no atendidas, no acompañadas correctamente y por supuesto no reparadas". Aunque los autores de la agresión de Gijón eran varones de mediana edad, el perfil habitual del agresor se corresponde con hombres de entre 18 y 34 años. Sin embargo, desde Hogar Sí alertan de una tendencia preocupante, y es que la edad de los agresores es cada vez menor. "Cada vez nos estamos encontrando con agresores menores de edad, o que apenas sobrepasan los 18 años", advierte Sánchez. Para la coordinadora de Hogar Sí, estas agresiones son la consecuencia de un "fenómeno que lleva creciendo y creciendo lentamente". Según explica, "estamos ante un escenario en el que se ha normalizado tremendamente la violencia" y se ha pasado a "responsabilizar a las personas por su situación de pobreza y de sinhogarismo", lo que sirve como justificación para la violencia.
Go to News Site