El Plural
Santander vive días de ilusión racinguista. El equipo está líder de LaLiga Hypermotion, con 72 puntos y solo cuatro jornadas por delante, y el ascenso empieza a sentirse como algo cada vez más cercano. Por eso, el Ayuntamiento decidió colocar banderas verdiblancas en su fachada como gesto de apoyo al club y a la afición. El problema es que la intención ha quedado empañada por un detalle nada menor: el estado de las banderas, que muchos usuarios han señalado en redes por estar sucias y descuidadas. El homenaje, lejos de generar unanimidad, ha terminado convertido en motivo de crítica. Una buena idea ejecutada de la peor manera La iniciativa tenía todo el sentido. En una ciudad donde el Racing forma parte de la identidad colectiva, adornar el Ayuntamiento en la recta final de la temporada es un gesto lógico. La propia institución municipal explicó que la fachada se vestía con los colores del club para apoyar al equipo en su lucha por el ascenso y apelar al recuerdo de generaciones que vivieron otros momentos históricos, como los ascensos de 1984, 1993 o 2002. Una puñetera vergüenza, para poner eso vale más no poner nada — ambojo (@fenoletiense) May 5, 2026 Pero en comunicación pública, los detalles importan. Y más cuando se trata de símbolos. Una bandera no es solo un trozo de tela colocado en un balcón: representa a un club, a una afición y, en este caso, a una ciudad entera que está a las puertas de una posible fiesta. Por eso, que las enseñas aparezcan con aspecto sucio transmite justo lo contrario de lo que se pretendía. El revuelo en redes: orgullo racinguista y vergüenza estética El revuelo en redes ha sido inmediato. Muchos aficionados no han criticado que se colocaran las banderas, sino cómo se colocaron. La sensación general es clara: si Santander quiere presumir del Racing, debe hacerlo con dignidad. Y eso empieza por algo tan básico como revisar el estado del material que se exhibe en la fachada del Ayuntamiento. La crítica tiene una parte de ironía, pero también una lectura más profunda. El Racing está posiblemente ante uno de los momentos más importantes de los últimos años. El club lidera la competición, la afición está volcada y el ascenso a Primera se percibe cada vez más cerca. En ese contexto, la imagen institucional debería acompañar la ilusión, no convertirse en una distracción evitable. Un ascenso inminente merece otra puesta en escena La ciudad no está ante una semana cualquiera. Si el Racing termina culminando el ascenso, Santander vivirá una celebración multitudinaria y el Ayuntamiento será, casi con toda seguridad, uno de los escenarios simbólicos de esa fiesta. Ya ocurrió en otros ascensos recientes, cuando el balcón municipal se convirtió en punto de encuentro entre plantilla, club y afición. Qué Vergüenza ?♀️ pic.twitter.com/eJWn4q1sJI — hache de silencio ?? (@yoly_la_lista) May 4, 2026 Precisamente por eso, sorprende más la falta de cuidado. No se trata de exigir grandes despliegues ni inversiones desproporcionadas. Se trata de entender...
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