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Sonia Ceña, propietaria de la Tintorería Tinto en el barrio de La Estrella de Logroño, afronta el inicio de la temporada alta para su sector. Con la llegada de las bodas, bautizos y comuniones, la actividad se dispara. En su negocio, que también es lavandería autoservicio, se limpian todo tipo de textiles, tanto en agua como en seco, especializándose en "la ropa que no se puede limpiar en casa, fundamentalmente", como trajes, vestidos, corbatas o edredones. Ceña destaca la importancia de un hábito clave para la conservación de las prendas: guardar la ropa siempre limpia. Advierte que si se almacena con manchas o roces que pasan desapercibidos, especialmente en ropa clara, con el tiempo aparecen manchas amarillas oxidadas que "cuesta muchísimo sacar y, a veces, ni salen". Este consejo es fundamental para alargar la vida útil de los textiles y evitar sorpresas al volver a usar una prenda guardada durante meses. A pesar de la temporada alta, el futuro del sector es incierto. "Cada vez quedamos menos y no sé lo que vamos a sobrevivir", lamenta Ceña. Atribuye esta situación a varios factores, como el auge de la ropa de usar y tirar comprada por Internet y a que la gente intenta lavar en casa prendas delicadas. "Hay ropa que cada vez se limpia más en casa, aunque no se pueda, y luego, pues nos llega como nos llega", explica sobre los estropicios que reciben. A la reducción de clientes se suma el incremento de los gastos. Sonia Ceña señala que la factura de la luz es "impresionante", habiendo pagado más de 800 euros el mes pasado debido a la maquinaria de alta potencia. Además, enumera las cargas burocráticas: "El tema de residuos, el tema de protección de datos, el tema de seguridad e higiene del trabajo... son muchas cosas que antes no había". La sensación, como autónoma, es clara: "Trabajamos para pagar a los demás en un porcentaje muy, muy grande". Ceña también expresa un sentimiento de agravio comparativo frente a los nuevos emprendedores. Mientras que los nuevos autónomos reciben bonificaciones para empezar, "los que llevamos años ya se olvidan de nosotros", afirma. A pesar de las dificultades, mantiene una actitud resiliente que considera propia de los autónomos: "Somos sufridores natos, nos van los retos a los autónomos, creo yo". Durante la temporada alta, el número de clientes puede multiplicarse significativamente, aunque varía según el día de la semana. Ceña explica que los lunes y martes son días de recibir ropa, mientras que los jueves y viernes se centran en las entregas. En esta época, las prendas más habituales son los vestidos y trajes de comunión, así como la ropa para bodas y bautizos. No faltan las urgencias de clientes que "se acuerdan este fin de semana que tienen un evento y que se la limpien corriendo". El precio de un servicio varía según la prenda y su estado, por lo que Ceña prefiere dar un presupuesto en persona para no equivocarse. Limpiar un traje, por ejemplo, puede costar de media unos 25 euros en adelante. La propietaria de Tintorería Tinto también advierte sobre los riesgos de lavar ciertas prendas en casa, ya que a menudo reciben "estropicios" como chaquetones de plumas que "salen como churros" o trajes encogidos. Por ello, aconseja siempre mirar la etiqueta antes de "jugársela".
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