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La 'cultura de la navaja' se extiende por Cataluña: los Mossos alertan de una normalización y requisan 25 armas al día | Collector
La 'cultura de la navaja' se extiende por Cataluña: los Mossos alertan de una normalización y requisan 25 armas al día
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La 'cultura de la navaja' se extiende por Cataluña: los Mossos alertan de una normalización y requisan 25 armas al día

Cataluña vive con preocupación un repunte de la violencia vinculada al uso de armas blancas. Durante las últimas semanas, se han registrado diversas agresiones mortales en el área de Barcelona, lo que ha vuelto a encender las alarmas sobre la proliferación de navajas y otros objetos cortantes en la vía pública. La consternación social ha crecido tras el asesinato de una mujer a manos de un hombre que la atacó con un cuchillo de grandes dimensiones en plena calle, cerca del Hospital Sant Joan de Déu. A este suceso se suma la muerte de otro hombre en el barrio del Raval, un crimen por el que ha sido detenido un menor, y otras agresiones graves en zonas como el Fòrum y L'Hospitalet, dibujando un panorama que genera una alta percepción de inseguridad entre la ciudadanía. Las cifras confirman la magnitud del problema. Según ha explicado Imma Viudes, portavoz del sindicato SAPME de los Mossos d'Esquadra, en el programa "Herrera en COPE Cataluña", las fuerzas de seguridad están requisando una media de 25 armas blancas cada día en la comunidad autónoma. "Al ritmo actual, estaríamos hablando de 2.000 cada mes", ha señalado Viudes. La mayoría de los objetos intervenidos son navajas, aunque también se han detectado armas de mayores dimensiones como machetes o katanas. Estos datos son el resultado del trabajo policial enmarcado en el Pla Daga, un dispositivo específico que sigue activo para combatir la tenencia y el uso de este tipo de armas en espacios de riesgo. El enfoque de los cuerpos de seguridad no se limita a la reacción ante los delitos, sino que pone un énfasis especial en la prevención. El Pla Daga contempla un aumento de las identificaciones y los cacheos preventivos en la calle, especialmente en zonas donde se prevé una alta concentración de personas, como pueden ser las fiestas de la Mercè, o en puntos considerados conflictivos. La portavoz sindical ha defendido que el objetivo es "trabajar en el ámbito preventivo, no ser una fuerza tan reactiva, sino preventiva". Para Viudes, el elevado número de armas requisadas demuestra que se está "haciendo un buen trabajo en este sentido", aunque ha reconocido que se están "normalizando ciertas conductas" que antes eran impensables. Uno de los puntos clave del análisis de la situación actual es la brecha existente entre las estadísticas oficiales de criminalidad y la sensación de inseguridad que experimentan los ciudadanos. Aunque los datos generales de delincuencia puedan mostrar un descenso en algunos ámbitos, Imma Viudes ha insistido en que "la percepción social no acompaña a lo que dicen los datos". Esta sensación es especialmente intensa en barrios como el Raval o Sant Antoni, donde los vecinos se muestran inquietos tras los últimos homicidios. "Aquí también se tiene que trabajar y se tiene que poner el foco si la percepción es esta, sobre todo en lugares muy concretos", ha afirmado la portavoz de SAPME. Más allá de la actuación policial, desde diferentes instancias se apunta a un trasfondo más complejo. El propio conseller de Interior de la Generalitat admitió la existencia de "factores sociales y culturales" que llevan a que, en determinados entornos, "algunas personas consideren habitual portar un arma". Este fenómeno, a menudo denominado como la "cultura de la navaja", se ve agravado en contextos de ocio nocturno y consumo de alcohol, una combinación que, según las autoridades, crea un cóctel peligroso. Las estadísticas de la policía municipal ya reflejan un aumento de más de un 23% en los incidentes vinculados a armas blancas. Ante este escenario, los expertos y los propios cuerpos policiales coinciden en que la solución no puede ser únicamente policial. Imma Viudes ha sido clara al respecto, subrayando que "la respuesta no solo debe ser policial". Esta afirmación abre el debate hacia la necesidad de una intervención más amplia, de carácter social y educativo, para atajar las causas profundas del problema. La normalización de la violencia y la tenencia de armas entre ciertos sectores de la población requieren una estrategia integral que involucre a diferentes administraciones y actores sociales para poder revertir la tendencia actual. Finalmente, la portavoz sindical ha aportado un matiz importante sobre el marco legal. Portar una navaja no siempre constituye un delito en sí mismo, ya que el contexto es determinante. No es lo mismo llevar una para un pícnic familiar que portarla en una zona de ocio nocturno. "El contexto ya facilita esa intervención", ha explicado Viudes, indicando que la adecuación de llevar o no un arma blanca es lo que determina si puede suponer un peligro potencial y, por tanto, justificar una actuación policial. Esta distinción legal, sin embargo, no minimiza la gravedad de una violencia urbana que se ha cobrado varias vidas y que exige medidas contundentes y coordinadas.

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