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El pulso económico mundial se escucha en el estrecho de Ormuz. Son los más de 800 buques con sus motores al ralentí, a la espera de poder pasar y llevar su carga por todo el mundo. Si los petroleros empiezan a moverse quizá mejore la situación económica aunque siga la guerra. Las bolsas siguen anotando alzas, pero la incertidumbre tiene visos de mantenerse al menos unas cuantas semanas, a juzgar por las palabras del presidente de EEUU, Donald Trump. La amenaza de carestías energéticas y el alza de los combustibles se mantiene. También se nota la falta de otras materias primas vitales para sectores económicos fundamentales (agrícola, por ejemplo). Y todo depende de que países y dignatarios sean capaces de tragarse sus principios y 'bailen el agua' al presidente de EEUU. Un experto en eso de 'bailar el agua' parece el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, cuando está con Trump.
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