El Periódico Extremadura
Fernando Gómez no habla de su taller como quien habla de un negocio. Lo hace como quien habla de una casa antigua, de una vida entera, de un sitio donde ha pasado casi todo lo importante. Entra y sale gente, suena alguna herramienta, hay coches esperando, fotos familiares, una radio vieja y ese olor reconocible de los talleres de siempre: aceite, hierro, paciencia y muchas horas de trabajo.
Go to News Site