COPE
España se enfrenta a un cambio significativo en su cultura hostelera con la entrada en vigor de una nueva normativa laboral. Esta regulación, incluida en el sexto acuerdo laboral estatal para la hostelería, obliga a suspender la actividad en las terrazas durante las olas de calor extremo si estas no disponen de sistemas de refrigeración adecuados. La medida convierte el clima en un factor de riesgo laboral prioritario y sitúa al sector ante un reto inminente: adaptarse o cesar la actividad exterior. El aumento de las temperaturas en los últimos años ha dejado de ser una cuestión puntual para convertirse en un condicionante estructural del verano, especialmente en ciudades como Córdoba. La reacción del sector no se ha hecho esperar. Miguel Ángel Morales, vicepresidente de la Asociación de Hostelería y Turismo de Córdoba (HOSTECOR), reconoce que "los veranos cada vez son más largos y más calurosos". Sin embargo, matiza que el marco normativo no es completamente nuevo, sino que se han intensificado las multas por no garantizar unas condiciones de trabajo favorables. Morales señala que ya existen soluciones en el mercado, como las "famosas torres de respiración", que son cañones de aire fresco con humedad para bajar las temperaturas. A pesar de ello, la principal preocupación del sector hostelero no es la medida en sí, sino el régimen sancionador que la acompaña. "Con lo que no estamos de acuerdo es con las sanciones que nos imponen, puesto que nosotros no podemos pelear los 50 grados que nos vamos a encontrar siempre", declara Morales. Critica que la regulación parece mirar más hacia el norte, sin tener en cuenta la realidad del sur de España, que es un motor económico y turístico fundamental. El vicepresidente de HOSTECOR insiste en que es una lucha contra los elementos: "No podemos luchar contra eso, tampoco pueden los ayuntamientos, tampoco puede el ciudadano". Defiende que la seguridad laboral ya está garantizada en los interiores de los locales, que están debidamente refrigerados. Desde el ámbito sindical, la visión es opuesta. Juan Martínez, secretario general de la federación de Servicios Movilidad y Consumo de UGT Córdoba, asegura que "esta normativa era necesaria desde hace mucho tiempo", argumentando que "todo lo que sea prevención es vital en este sector y en cualquier otro". El sindicato considera que, aunque llega en un momento complicado con el calor ya presente, cualquier avance debe ser aplaudido. Martínez reconoce que cualquier cambio normativo supone un problema de adaptación y económico para las empresas, pero insiste en que es un paso ineludible. "Si no avanzamos, nos quedamos estancados", subraya, defendiendo que la norma debe aplicarse con criterio. El representante de UGT es contundente sobre la necesidad de las multas para asegurar el cumplimiento. "Lamentablemente, las sanciones son necesarias, porque hay mucha gente, en general, muchas empresas, que no lo entienden de otra manera", afirma. Distingue entre las empresas cumplidoras, que actúan por vocación y cuidan de sus clientes y trabajadores, y otras que "por definición incumplen". Según Martínez, estas últimas no solo fallan en la prevención de riesgos laborales, sino también en contratos y horas de contratación. Para UGT, estas prácticas constituyen una competencia desleal para las empresas que sí cumplen la ley. "A estas empresas la única manera de atajarlas es sancionándolas", concluye Martínez, añadiendo que "esas empresas no las necesitamos, no las queremos en este sector ni en ningún otro". La controversia se traslada también a la opinión pública, con posturas enfrentadas. Hay quienes defienden la continuidad del negocio por encima de todo ("si no trabaja, no gana"), mientras que otros ciudadanos consideran indispensable proteger al empleado de las condiciones extremas ("hay que proteger al empleado"). La gente sugiere soluciones prácticas como sombreros o ventiladores, pero la división de fondo persiste en un verano que se prevé, de nuevo, especialmente caluroso.
Go to News Site