Diario de Noticias
En mitad del océano, lejos de hospitales y con cientos de personas compartiendo espacios cerrados, un simple estornudo o un conducto de ventilación descuidado pueden ser el inicio de una cuenta atrás contra el reloj. Lo que en tierra firme sería un brote controlable, en alta mar se convierte en una carrera donde cada decisión cuenta y donde el barco deja de ser un medio de transporte para convertirse en una unidad de contención epidemiológica flotante.
Go to News Site