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La unidad de aislamiento del Gómez Ulla, una cámara segura creada tras la crisis del ébola | Collector
La unidad de aislamiento del Gómez Ulla, una cámara segura creada tras la crisis del ébola
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La unidad de aislamiento del Gómez Ulla, una cámara segura creada tras la crisis del ébola

El Gobierno ha informado este miércoles que los españoles que viajan en el crucero MV Hondius , en el que se han detectado varios casos de hantavirus, serán trasladados desde Canarias hasta Madrid en un avión militar del Ejército del Aire y del Espacio. Una vez en tierra serán ingresados en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, un centro hospitalario público dependiente del Ministerio de Defensa. Pese a las alarmas que generan las enfermedades infecciosas, el centro hospitalario lleva más de una década preparándose para atender este tipo de emergencias sanitarias. No en vano, cuenta ex profeso con una Unidad de Aislamiento de Alto Nivel (UAAN) con la mayor capacidad nacional de hospitalización de pacientes con enfermedades infecciosas de alto riesgo o víctimas de posibles incidentes con agentes NRBQ. La unidad fue inaugurada en 2015 tras la crisis generada por el virus del ébola solo un año antes. Entonces las instalaciones del hospital militar no estaban aún preparadas y tanto el religioso español Miguel Pajares, que fue repatriado desde Liberia, como la enfermera Teresa Romero, que se contagió ya en España, fueron tratados en el hospital Carlos III. Una década después, la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Gómez Ulla se prepara para acoger a los españoles amenazados por el hantavirus. Según ha informado la ministra de Sanidad, Mónica García, todos ellos permanecerán en aislamiento durante un tiempo aún por determinar pese a encontrarse asintomáticos. Son las mismas instalaciones que albergaron el año pasado a un afectado por fiebre hemorrágica Crimea-Congo o, en 2020, a los españoles repatriados de Wuhan, foco de la pandemia del Covid. Los 20 españoles que fueron traídos desde China cumplieron en el centro hospitalario un aislamiento preventivo de 14 días durante los que solo pudieron ver a sus familiares en alguna ocasión, y siempre a distancia y medidas de protección. Durante ese tiempo estuvieron continuamente monitorizados para comprobar su estado, igual que sucederá ahora con los evacuados del crucero. La ministra ya ha informado de que los 14 españoles serán sometidos a pruebas médicas nada más llegar a Canarias y durante su posterior cuarentena. Además, durante el aislamiento de la crisis del Covid se seleccionó al personal de enfermería que quedó a cargo de la atención de estos pacientes, siendo apartados de su habitual trabajo hospitalario para evitar riesgos. También se asignaron dos médicos disponibles en guardias de 24 horas y personal de limpieza para la gestión diaria de residuos. La unidad de aislamiento está ubicada en la planta 22 del hospital con el objetivo de cubrir las necesidades que pueda generar cualquier enfermedad altamente contagiosa o de alto riesgo biológico. Está compuesta por ocho habitaciones de aislamiento, un laboratorio de nivel BSLIII de bioseguridad y un centro de control NRBQ con las mayores capacidades domóticas; además de una zona de cuidados críticos y quirófano. La formación de su personal es uno de los puntos esenciales de la unidad, con una formación continua en la puesta y retirada de equipos de protección individual para evitar contagios. Todas las habitaciones cuentan con dos esclusas —de limpio y de sucio— para la puesta y retirada del equipo con la máxima seguridad. También hay una estación de desinfección antes del acceso a la zona de trabajo común, que cuenta con una sala de control domótico desde la que se visualizan todas las estancias de la planta, los monitores de los pacientes, se puede controlar la apertura de las puertas y registra cualquier incidencia. Las obras para la creación de la unidad de aislamiento en la planta 22 del Gómez Ulla fueron de gran complejidad por la necesidad de combinar las exigencias internacionales y de la OTAN para este tipo de infraestructuras con los requerimientos sanitarios. Por ejemplo, el suelo tuvo que ser sometido a muchos ensayos específicos para comprobar que podía resistir la desinfección y, además, ser material conductivo.

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