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Las claves de un virus de roedores que puede ser mortal
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Las claves de un virus de roedores que puede ser mortal

Una expedición que parte de Tierra del Fuego (Argentina), con un pasaje que puede superar los 22.000 euros y 43 días por delante para visitar la Península Antártica e islas remotas del Atlántico. Esa era la premisa de un viaje que se prometía de ensueño y que ha terminado con fallecidos a bordo, fondeados en aguas de Cabo Verde y a la espera de repatriación. ¿El causante? Un brote de hantavirus cuyo origen aún no se conoce con certeza y que se habría transmitido entre viajeros. El virus, originario de roedores infectados, deja de momento un balance de tres fallecidos (dos de ellos en el buque, el Hondius) y otros cinco casos sospechosos de infección por un virus poco común, sin tratamiento específico y cuyo diagnóstico temprano es clave para la superviviencia: en sus formas más graves, la enfermedad puede alcanzar una mortalidad de hasta el 40 %. Cuando hablamos de los hantavirus, no lo hacemos de un virus desconocido o de nueva aparición como sí lo era el SARS-CoV-2 (el causante de la pandemia de covid-19). En el caso del hantavirus, las especies animales portadoras son ratas, ratones u otros roedores salvajes, como por ejemplo topillos. El brote desatado en el crucero está provocado por la variante de los Andes, la única forma del virus de la que existe evidencia científica de contagio entre humanos. Pese a tratarse de una zoonosis, el contagio entre personas, aunque difícil, no es imposible. Todo depende del virus concreto y de las condiciones personales o ambientales. La forma de transmisión más habitual es la que se produce desde animales a personas. En estos casos, la vía más frecuente es por inhalación de aerosoles en ambientes contaminados por la liberación del virus a partir de heces, orina o saliva de roedores afectados. También se puede dar por tocar un animal (vivo o muerto), así como por mordeduras o arañazos, aunque esta última vía es más extraña. La mayoría de los brotes de hantavirus se producen en entornos agrícolas, como pudieran ser tierras de cultivo en zonas en las que habitan roedores. En el escenario de transmisión del virus entre humanos, es necesario que el contacto sea muy estrecho y directo. Así, para que el contagio tenga lugar tiene que haber intercambio de fluidos —relaciones sexuales, besos o utilizar objetos usados por alguien infectado como una botella de agua, por ejemplo— o compartir un espacio mal ventilado durante un tiempo prolongado. En cualquier caso, sería necesario que la persona infectada fuera un caso sintomático, según informa el Ministerio de Sanidad. El hantavirus tarda un tiempo en manifestarse. Por lo general, la enfermedad cursa sin síntomas entre una y tres semanas, si bien la ventana de incubación oscila entre tres y hasta 45 días. Con esas fechas, no es descartable que puedan surgir más casos entre los viajeros del crucero. No obstante, hay personas infectadas con hantavirus en las que la enfermedad no llega a desarrollarse, o si lo hace es de manera asintomática o muy leve. La enfermedad causada por la colección de hantavirus del Viejo Mundo, como la variante de los Andes, cursa con una sintomatología inicial muy inespecífica y que es fácil confundir con los de un cuadro gripal: malestar, fiebre, dolor muscular, tos seca, dolor de cabeza o náuseas son parte de la relación de síntomas más frecuentes. De forma ocasional, también puede presentarse dolor abdominal y diarrea. Si la enfermedad presenta síntomas respiratorios y estos se agravan, se puede producir el denominado «síndrome cardiopulmonar por hantavirus» (SCPH), que tiene peor pronóstico y es característico de las variantes de hantavirus que predominan en América. En el caso de las formas de hantavirus más frecuentes en Europa y Asia, al cuadro agravado se le conoce como «fiebre hemorrágica con sindrome renal» (FHSR), de menor mortalidad. Ante una infección por hantavirus, no hay un tratamiento (un antiviral) específico. Sin tratamientos farmacológicos efectivos, el uso de ribavirina (un antiviral de amplio espectro) ha mostrado algunos beneficios en situaciones de FHSR (la que puede producir la variante de los Andes), pero no así en el caso del SCPH, según traslada la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias. Desde la Semicyuc avisan también de la importancia de monitorizar y asistir de forma temprana a pacientes infectados que puedan presentar cuadros graves, para dar soporte vital (respiratorio, mediante ventilación mecánica, o de sustitución renal si fuera necesario). La Organización Mundial de la Salud (OMS) baraja dos hipótesis como origen del brote en el Hondius: A seis de mayo, se tiene constancia de ocho personas infectadas y un noveno caso sospechoso. Tres de los contagiados han fallecido. El primero, el 11 de abril, era un neerlandés cuyo cuerpo fue desembarcado en Santa Elena, casi dos semanas más tarde. Su esposa, evacuada del crucero, murió el 27 de abril. El 2 de mayo, se conoció el fallecimiento de una turista alemana. Uno de los dos enfermos graves fue evacuado a Johannesburgo (Sudáfrica), donde permanece en estado crítico. El otro es el médico del crucero, que se habría contagiado al atender a los infectados en el barco. Este hombre y otros pacientes leves ya han sido evacuados y vuelan hacia Países Bajos. La OMS ha confirmado oficialmente la presencia de hantavirus en tres de los ocho casos: el de la primera mujer fallecida, el paciente ingresado en Sudáfrica y un suizo que también iba a bordo del crucero, pero que finalizó su viaje en Santa Elena, desde donde voló a su país natal. En ese vuelo podría haberse infectado el que sería el noveno contagiado por el brote, un hombre francés, que de confirmarse sería el primer caso de transmisión humana fuera del crucero. Aceptada por el Gobierno de España la petición de auxilio lanzada por la OMS, el Hondius se dirige ya a aguas nacionales, donde se espera que llegue en tres o cuatro jornadas. En concreto, se prevé que la embarcación atraque en el puerto de Granadilla de Abona, al sur de la isla de Tenerife. Se trata de «un puerto secundario, sin apenas actividad», como lo ha definido la ministra de Sanidad, Mónica García. Allí, los siguientes pasos de quienes van en el barco dependerán de su nacionalidad. Una vez en tierra, se pondrá en marcha un operativo para evacuar y repatriar a todos los ciudadanos no españoles . En el caso de los trece turistas y el miembro de la tripulación de origen español, serán evaluados a su llegada y se trasladarán en avión a la base aérera de Torrejón de Ardoz (Madrid). Llegados allí, su destino final es el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en la Comunidad de Madrid. Este centro ya acogió en su día a los españoles repatriados desde Wuhan (China) al comienzo de la pandemia de covid-19. Como pasó en el año 2020, quienes ahora ingresen en el Gómez Ulla permanecerán aislados durante el tiempo que indiquen los protocolos sanitarios en elaboración. La duración de la cuarentena dependerá del estado de salud de cada persona. En cualquier caso, dado que el periodo de incubación puede extenderse alrededor de 45 días, el cálculo del tiempo que permanecerán encerrados dependerá de cuándo se considere el día cero del contacto con los enfermos en el barco. La fecha está todavía por determinar , tal y como respondió Mónica García ayer en rueda de prensa.

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