La Opinión de Murcia
Hasta el 90% de los jóvenes rechaza hoy en día el espectáculo sangriento que ofrecen las corridas de toros. Personalmente he ido a los toros solo un par de veces, lo suficiente para percibir lo colorido del espectáculo y lo bien que sabían los pasteles de carne. Por eso precisamente (por el colorido, no por los pasteles) creo que todos deberíamos hacer un esfuerzo de imaginación para adaptar la tauromaquia al valor emergente del trato humano, valga la paradoja, a los integrantes del mundo animal. Pensar que por ser animales está justificado el dolor y el sufrimiento infringido para nuestro disfrute y placer es tener menos empatía que una piedra.
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