La Opinión de Málaga
Hay algo paradójico en la forma en la que hoy nos relacionamos: nunca habíamos tenido tantas posibilidades de conocer a otras personas y, sin embargo, cada vez parece más difícil construir vínculos que perduren. En la era de las aplicaciones de citas, donde un gesto tan sencillo como deslizar el dedo decide el destino de una interacción, el amor se ha vuelto, en muchos casos, una experiencia rápida, fragmentada y, a veces, superficial.
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