Diario CÓRDOBA
El año pasado, L’Osservatore Romano, ese diario vaticano a menudo correa de transmisión de los mensajes más sibilinos pero también más inequívocos de la institución, definía el modo en que el nuevo Papa había querido presentarse al mundo: "una brisa matutina". Entonces Roma como voz geopolítica seguía siendo respetada, sí, pero ya no era capaz de mover las placas tectónicas de un mundo en guerra, de Gaza a Ucrania.
Go to News Site