ABC
Javier Rioyo (Madrid, 1952), más allá de sí mismo, es ya una institución cultural madrileña, como el Círculo de Bellas Artes o l a Residencia de Estudiantes, sólo que más joven. Le conozco desde hace más de cuarenta años, del barrio, esas calles entre Antón Martín y Tirso de Molina (antigua plaza del Progreso). Y allí la gente se conoce de vista o de toda la vida. A Rioyo le conozco de toda la vida. El neopuritanismo, que se dicen de izquierdas , ni siquiera llegan a saber quién es Rioyo, mejor: Liga Comunista Revolucionaria, fue habitual en la Cadena Ser, en donde, junto a Concha García Campoy y Lorenzo Díaz crearon 'A vivir que son dos días', y después con Iñaki Gabilondo, hablando de cine, de libros; estuvo en los comienzos de la modernísima Radio 3, con 'Estravagario' (más libros) en RTVE. También en Telecinco con el simpar Raúl del Pozo, columnista en 'El País', director de los Institutos Cervantes de Nueva York, Lisboa y Tánger, director de formidables documentales (algunos con López Linares) como 'Asaltar los cielos' (1996) o uno que levantó las iras de los sacerdotes progres como fue 'Extranjeros de sí mismos' (2000), en el que planteaba el mismo argumento de 'La vaquilla' (1985) de Berlanga. Hoy cada viernes deslumbra en las páginas de 'The Objective' y en éstas de ABC Cultural los sábados, un lujo para ambas publicaciones. Y no olvida su ser más querido, la radio, ahí sigue, ahora en la COPE : No se entiende la vida cultural española desde la Transición (que Dios o los dioses, o los benditos laicos la bendigan) hasta hoy sin la presencia de Javier Rioyo, un nombre clave, esencial, libre y torrencial en las industrias y andanzas de la vida cultural española. Y cómo escribe. Hay pocas prosas ensayísticas y periodísticas españolas, y en español, que muestren ese catálogo espectacular de conocimientos, travesuras, investigación y crítica. Es un ser libre, un heterodoxo, un rebelde. No puede evitarlo. Rioyo va por libre. Va a lo suyo que, por lo general, es lo de todos, aunque muchos no lo sepan. O, al menos, es lo que siente cualquiera: la libertad de expresión, y de creación, como algo insoslayable para vivir en una democracia. Ahora publica una revisión de una de sus más brillantes, y polémicas, cómo no, creaciones: 'Burdeles, picaderos y lupanares. La historia secreta del deseo, el negocio y la doble moral', en esa espléndida editorial que es Almuzara. El placer y la miseria, el gozo y el dolor , la mentira y la huida, la melancolía y el abuso, la tradición y el ocultamiento, el castigo y la hipocresía, todo como un vaivén sin fin. Un recorrido histórico, una crónica magistral del otro lado, del lado más que oscuro, oculto. Incómodo. Es una crónica histórica, documentada, escrita con pasión, con fuerza, que le lleva al lector a descubrir las mil caras de la moral pública , las infinitas falsedades que, en cada época, han mostrado las normas y la doble vida, como tradición nacional que hoy seguimos contemplando. Leer el libro de Rioyo es adentrarse en los márgenes del deseo y sus sórdidos espacios, pero, sobre todo, descubrir una concepción de la moral tan mareante como, literariamente, sugestiva.
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