Cope Zaragoza
Sólo 2.809 de los 5.155 estudiantes que se presentaron en las Pruebas de Aptitud Personal (PAP) el pasado 11 de abril fueron considerados "aptos". Esto significa que un 45,5% de los aspirantes han quedado excluidos del acceso a los grados de Educación Infantil y Primaria en esta convocatoria ordinaria, cifra que empeora en cuatro puntos los resultados del año anterior. Los datos de la Conselleria de Recerca i Universitats del Govern, revelan una brecha preocupante según la vía de acceso: mientras que el 57,8% de los alumnos de Bachillerato han superado los exámenes de competencia comunicativa y lógico-matemática, la cifra cae hasta el 34,4% en el caso de los estudiantes procedentes de Ciclos Formativos (FP). Los no aptos tienen ahora una segunda oportunidad en la convocatoria extraordinaria del 17 de julio, clave para poder optar a una de las plazas docentes el próximo curso. El reputado profesor de secundaria y universidad, Gregorio Luri, se ha mostrado contundente al analizar la situación actual de la educación en Catalunya. Este dato, que el 45% de los aspirantes a los grados de Educación Infantil y Primaria no superaron las pruebas de acceso, es una cifra que Luri califica de "muy deprimente". Para este apasionado de la enseñanza, la educación es "el punto clave" de cualquier sociedad, y siempre motivo de mejora constante. Luri considera que la prueba de acceso a la carrera de magisterio es "absolutamente imprescindible". Argumenta que, tal como está diseñada la selectividad, es posible terminar el bachillerato con notas bajas en asignaturas clave y acceder directamente a la formación de maestros. En este sentido, ha recordado un principio fundamental: "un sistema educativo no puede ser mejor que la calidad de sus docentes". Por ello, insiste en la necesidad de atraer a los mejores y pagarles en consecuencia. Un problema añadido es que los aspirantes que suspenden estas pruebas para la universidad pública tienen la opción de matricularse en universidades privadas sin necesidad de superarlas, lo que evidencia un "nivel de exigencia muy bajo". Para combatir esta situación y la falta de personal, Luri subraya que es crucial "hacer la profesión atractiva", ya que actualmente la Generalitat tiene dificultades para encontrar profesores sustitutos en materias específicas, poniendo en juego "el futuro de Cataluña". Aunque la considera importante, el profesor advierte que "la vocación es una palabra un poco tramposa", ya que a menudo se utiliza para justificar salarios bajos. Lo que realmente se debe evaluar, según él, no es el grado de vocación, sino la "competencia directa" del aspirante. Esto incluye si "domina la materia", si tiene "estrategias para enseñarla" y si es capaz de gestionar la lógica del error de un alumno para ayudarle a corregirlo. La complejidad de la profesión docente es cada vez mayor. Luri señala que, si antes a la escuela se le pedía enseñar a leer, escribir y las operaciones básicas, ahora las exigencias son mucho más grandes y los maestros deben estar a la altura. Uno de los mayores desafíos actuales es el cambio de rol de las familias. Luri denuncia que las escuelas se han convertido en "una institución extraña" donde los padres acuden con una "mentalidad de consumidores". Esta "mentalidad clientelar está haciendo mucho daño a la escuela", asegura, y la compara con la de los pacientes que llegan a la consulta médica con un autodiagnóstico hecho por inteligencia artificial y solo piden la receta. Finalmente, el experto ha recordado que en los países de la OCDE cerca de un 40% de los nuevos profesores abandonan la profesión en los primeros años debido a su dureza. Para afrontar todos estos retos, considera imprescindible "no perder la confianza" y forjar un "acuerdo profundo y amplio entre la administración y los docentes", que asegura que "hoy no existe". Porque, como concluye, "la pedagogía no se puede permitir el lujo del pesimismo".
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