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Tremendamente celosa de su intimidad, Belén Rueda no suele pronunciarse sobre aspectos que afectan a su vida más privada y mucho menos sobre episodios que le han marcado profundamente. Sobre todo de la muerte de su hija María –fruto de su relación con el productor de televisión Daniel Écija– con tan sólo 11 meses por una cardiopatía. Es por ello que ha sorprendido la manera en la que se ha abierto en canal en el programa 'La noche de Aimar', donde recordó cómo afrontó el fallecimiento de su hija. Durante la entrevista, el presentador Aimar Bretos le preguntó a la intérprete, ganadora de un Goya por 'Mar adentro', sobre varios aspectos de su vida profesional y personal, deteniéndose en uno de los episodios más oscuros en la vida de la actriz . «Con distancia podemos pensar en la muerte de una manera en la que se le da una connotación muy negativa. Pero depende. Si tú sabes que tu vida es finita, a lo mejor la vives de otra manera. Y vivirla de otra manera no quiere decir vivirla con ansiedad», comenzó explicando sobre el hecho de perder a alguien muy cercano. «Siendo muy joven, con 32 años, perdí a mi hija , luego también familiarmente mis papás desaparecieron demasiado pronto. Y hay un momento en el que dices 'Ya, ya no me toca más'. Parece que de repente la vida se enreda y se enreda en modo mal», recordó visiblemente emocionada. Aunque aseguró que el tiempo le enseñó que hay muchas maneras de afrontar el duelo: «Está o el estar enfadado con la vida todo el tiempo, o intentar descubrir hacia dónde puedes dirigir eso para tener curiosidad por otras cosas. Y otras cosas no quiere decir otro mundo. Yo creo que los que no están viven en nosotros ». Aunque «no de una forma sobrenatural. Es nuestro recuerdo el que transforma. Si tú tienes un recuerdo cada uno lo vive diferente, pero creo que de alguna manera viven en nosotros y la muerte nos ayuda a entender también que tenemos que aprovechar el momento», añadió intentando ver el lado positivo de la tragedia. « Si yo pudiera traerla, no dudaría ni un segundo . Pero no la puedo traer. Con lo cual, te buscas de alguna manera alguna razón para poder entender por qué la vida es así. Y luego, si te paras, vivimos en un país en el que tenemos una democracia, estamos seguros de momento… Si viajas y ves la situación en otros lugares, te tiras más hacia la suerte que tienes. Pero eso no significa que estés olvidando a esa persona», reflexionó. «Ella está conmigo en mi recuerdo y en un momento dado no puedes hablar de ello y luego es conveniente porque ha sido y es muy importante en mi vida. Entre otras cosas, para recordarme que estoy viva», sentenció. Tras esto, el comunicador le preguntó cuánto tiempo le duró el duelo por la muerte de la pequeña. «Tengo una mala costumbre, no sé si es buena, que quizás me hace tener un poco este carácter de esperanza activa. Tiendo a olvidar los momentos malos , que no es un momento concreto, si no una situación tremenda. A veces hablando con mis hermanos me recuerdan momentos que he olvidado. No a ella, situaciones de desesperación, de injusticia con la vida», confesó.
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