Faro de Vigo
Más allá de los Dolomitas -en paisajes, el Giro supera al Tour-, de la leyenda de una carrera que engrandecieron grandes mitos italianos como Costante Girardengo -odiado por Mussolini al que no le gustaba la ‘maglia rosa’ porque no era acorde para hombres-, Alfredo Binda, Gino Bartali, Fausto Coppi, Felice Gimondi y más recientemente Vincenzo Nibali, la ronda italiana que comienza este viernes en Bulgaria -no es un error ni una nueva región transalpina- se presenta como una especie de jardín asfaltado para el único ciclista con credenciales para ganar en Roma (del 8 al 31 de mayo): Jonas Vingegaard.
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