Collector
Los coches de lujo más extravagantes de Ferrari, Bugatti, Jaguar, Lamborghini o Rolls-Royce | Collector
Los coches de lujo más extravagantes de Ferrari, Bugatti, Jaguar, Lamborghini o Rolls-Royce
ABC

Los coches de lujo más extravagantes de Ferrari, Bugatti, Jaguar, Lamborghini o Rolls-Royce

Incluso si no eres una persona muy aficionada a los coches de alta gama, si te piden que describas un Ferrari, un Jaguar o un Rolls-Royce, sin especificar modelo, seguramente tendrás pocas dudas a la hora de aportar detalles característicos del estilo de cada una de las marcas. Y es poco probable que falles, ya que las factorías premium suelen mantener muy presente su legado histórico a la hora de diseñar nuevos coches. Sin embargo, en ocasiones se han salido del guion, y esta selección de coches da fe de ello. Cuando hablamos de coches extravagantes, poco afines a la historia de una marca en concreto, nos vienen a la cabeza algunos modelos que se han convertido en iconos de dichos escudos. Por ejemplo, el Isetta de BMW, ese microcoche que es característico y personal como pocos. No son tan populares como el Isetta los protagonistas de esta pieza, pero son rarezas dignas de mención, modelos que enamoran a coleccionistas y expertos en la historia de la industria del automóvil de lujo. Si no es tu caso, a buen seguro desconocerás que Bugatti produjo una berlina en los años 90, que la elegantísima Jaguar también produjo un par de hypercars, que Pininfarina diseñó un modelo para Rolls-Royce o que Ferrari ya había diseñado un coche «menos» deportivo antes de presentar el Purosangue , su primer SUV. En 1987, los derechos de Bugatti fueron adquiridos por Romano Artioli, que relanzó la firma especializada en superdeportivos. Lo hizo con el EB110, un coche que causó sensación en 1991, y un modelo que sirvió para desarrollar posteriormente el EB112 , el Bugatti sedán. Solo se produjeron tres unidades del EB112, un coche que miraba al pasado de Bugatti: del EB110 deriva su chasis de carbono, pero el motor V12 atmosférico de 6.0 litros se sitúa en la parte delantera en lugar de la trasera. En el interior, la berlina noventera de Bugatti tiene capacidad para cuatro personas, y cuenta con asientos traseros separados por un reposabrazos abatible. En los reposacabezas luce el logotipo EB y el cuadro de instrumentos, el salpicadero central y los paneles de las puertas presentan detalles metálicos con acabado Perlée. Del EB112, Bugatti explica que la parrilla «sentó las bases para la disposición de la parrilla que adornaría el Veyron 10 años después», y que «su nervadura longitudinal que parte del capó, pasa por el techo y divide la luneta trasera« bebe del diseño del icónico Bugatti Type 57 SC Atlantic. Del Cavallino Rampante podríamos haber elegido modelos de hace medio siglo, aproximadamente, como el Ferrari 330 GT 2+2 Speciale o el Ferrari 330 GT Shooting Brake, una ranchera deportiva de lo más extravagante en el universo Ferrari, o el 365 P Berlinetta Speciale 'Tre Posti', el primer coche con tres asientos, antes del histórico McLaren F1. Sin embargo, hemos preferido llevar la mirada hasta modelos más recientes como el F60 América , la edición especial limitada a 10 unidades que lanzó la factoría de Maranello para celebrar sus 60 años en el continente americano y, sobre todo, el Ferrari GG50, nuestra elección final. Se trata de un Ferrari one-off diseñado por Giorgetto Giugiaro para celebrar sus 50 años de carrera. Lo construyó en 2005 el Cavallino Rampante en colaboración con Italdesign tomando como base el el Ferrari 612 Scaglietti, e hizo su debú en el Salón del Automóvil de Tokio, donde causó sensación. A diferencia del 612 Scaglietti, el GG50 presenta un perfil ligeramente más bajo con un portón trasero oculto. Sus asientos traseros se pueden abatir, dejando una superficie plana de 1,4 metros de profundidad, un detalle de coche familiar muy poco habitual en el sello Ferrari. También es mucho más «familiar» el diseño de las puertas, que facilita la salida y entrada de un precioso coupé que, sin embargo, no es el Ferrari que todos tenemos en la cabeza. El coche, que nunca se produjo en serie, es de alguna manera el ejemplo de que Ferrari ya había sido «infiel» a sus señas de identidad antes de producir el primer SUV de su historia, el Purosangue, un modelo a todas luces exitoso en ventas que no estuvo exento de polémica al generar cierto rechazo entre los seguidores más «puristas» de la marca.   Jaguar es sinónimo de clase y elegancia en el automóvil de lujo. El legado del Type R es tan potente que la firma ha mantenido vivas sus características principales en casi todos los coches que ha diseñado en su historia desde entonces. Sin embargo, Jaguar también ha firmado diseños muy alejados de lo que nos tiene acostumbrados. A finales de los 80, consiguió dos victorias en las 24 horas de Le Mans en medio de un clima social de auténtico fervor por los superdeportivos . Eran tiempos del Ferrari F40 y del Lamborghini Diablo, entre otros. De esta época son los dos hypercar más recordados de la factoría británica: el XJR-15 y, sobre todo, el Jaguar XJ220 , un coche propulsado por un motor V6 biturbo de 542 CV que destaca por su diseño futurista para la época y por su velocidad punta. No en vano, el vehículo diseñado por Keith Helfet sigue siendo el Jaguar más rápido jamás producido gracias a su punta de velocidad de 343 km/h, la más alta cuando se lanzó al mercado de todos los coches de producción existentes. Del XJ220, Jaguar destaca su construcción «con una avanzada estructura de panal de aluminio» y su altísima resistencia, además de su ligereza en comparación con su tamaño: pesaba 1.470 kg. Concebido como un prototipo, debutó en el Salón del Automóvil Británico de 1988 y el primer prototipo se completó dos años después en una fábrica completamente nueva en Bloxham, Oxfordshire. Jaguar informa que la primera unidad para un cliente se terminó en junio de 1992 con un precio de venta al público de 470.000 libras esterlinas, 540.000 euros, o lo que es lo mismo: 90 millones de pesetas de la época. La producción del XJ220 cesó en 1994. Se fabricaron 275 coches. Lamborghini es famosa por sus tractores y superdeportivos, especialmente por modelos históricos como el Diablo y el Countach. Precisamente en la época de este último coche, la compañía de Módena decidió apostar por la mecánica del motor del Countach en su versión 5.2 litros para diseñar y fabricar un todoterreno de altas prestaciones y acabado de lujo. El resultado fue el LM002 , uno de los coches más extravagantes de la historia de Lamborghini, sino el que más… con diferencia. Con tracción a las cuatro ruedas, diferencial central y reductora, el coche mantuvo el chasis tubular del Countach, un tipo utilizado en coches de carreras o deportivos, pero nunca antes en todoterrenos. Lamborghini define al LM002 como «un coche extraordinario, capaz tanto de circular por autopista a la velocidad media de una berlina deportiva como de afrontar rutas todoterreno extremadamente exigentes». Desde la firma italiana destacan que fue tal el impacto de este modelo que se le considera el precursor de los SUV deportivos y, «al menos espiritualmente», dice Lamborghini, del actual Urus, el más vendido de su catálogo. El LM002 se produjo entre 1986 y 1993 en cantidades aproximadamente equivalentes con carburador y, posteriormente, con inyección de combustible. Ambas ediciones se diferencian por la joroba del capó, más pronunciada en los primeros. Quizá no sea tan extravagante como los ejemplos que le acompañan en esta pieza, pero el Camargue de Rolls-Royce merece una mención por su carácter revolucionario. De hecho, al igual que ocurre con los ferraristas más fieles a las señas de identidad del Cavallino, este modelo también genera opiniones encontradas entre los seguidores de la factoría británica. Dicho por Rolls-Royce, el Camargue es el más «distintivo» de los coches que ha producido en serie a lo largo de su historia. Diseñado a comienzos de los 70 en colaboración con Pininfarina, lo cual ya es una rareza, fue el primer modelo de la casa diseñado desde cero teniendo en cuenta, como prioridad, la seguridad. Se presentó en sociedad en Catania (Sicilia) en 1975. El Camargue es el reemplazo del Silver Shadow, el sedán que la dirección de Rolls-Royce quiso reemplazar con un vehículo «radicalmente diferente». Cuenta la firma que en octubre de 1966 se envió un sedán de este modelo a la sede turinesa de la empresa especializada en carrocerías, histórica colaboradora de Ferrari, entre otras marcas. Pininfarina desmontó el automóvil y utilizó como base para el nuevo modelo su plataforma. «Aunque ningún conductor, ocupante u observador lo hubiera notado, el nuevo diseño marcó un interesante punto de inflexión histórico, ya que fue el primer Rolls-Royce construido completamente con medidas métricas, en lugar de imperiales», recuerda Rolls-Royce.. Del diseño del Camargue destacan su forma alargada con superficies de bordes afilados combinado, eso sí, con el clásico radiador de Rolls-Royce, una reducción en altura con respecto a modelos precedentes y un aumento de la anchura. Llama la atención también su parabrisas inclinado, la superficie acristalada y las ventanillas curvas, primera vez en la historia de Rolls-Royce. La marca define su interior como «muy moderno, funcional como la cabina de un avión». La producción de este coche cesó en 1987. Se produjeron, según datos de Rolls-Royce, un total de 529 ejemplares a lo largo de 12 años. Gustó más en Estados Unidos: «Las ventas fueron especialmente notables en Estados Unidos, donde se concentró casi el 75% de sus ventas totales», puntualiza la firma.

Go to News Site