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Aquella noche en la que Ana Belén se llevó a Joaquín Sabina al lugar «donde los señores se llevaban a sus amantes en Madrid» | Collector
Aquella noche en la que Ana Belén se llevó a Joaquín Sabina al lugar «donde los señores se llevaban a sus amantes en Madrid»
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Aquella noche en la que Ana Belén se llevó a Joaquín Sabina al lugar «donde los señores se llevaban a sus amantes en Madrid»

Aquella fue una noche singular. Fue cuando Ana Belén se llevó a su amigo Joaquín Sabina a la Cuesta de las Perdices de Madrid, el lugar «donde los señores se llevaban a sus amantes en Madrid», como recordaba la cantante. Fue una especie de quite del perdón, en unos tiempos que forman parte de un momento singularmente atractivos de una vida muy vivida. Han pasado los años y aunque quizá no se vean tanto como antes, Ana Belén y Joaquín Sabina mantienen la amistad. Son miembros de una misma generación. Tenían estilos diferentes, hasta formas divergentes de vivir, pero perfectamente compatibles. Salían juntos de gira, compartían canciones y también se bebían la vida. Siempre fieles y leales. Se conocieron en aquellos excitantes años ochenta españoles. Joaquín Sabina colaboraba en un conocido programa de televisión y Ana Belén acudía como invitada. Conectaron. Y eso a pesar de la expansiva personalidad de él y la más relajada que siempre ha mostrado ella. «A veces te asustas cuando él levanta el teléfono», explicaba entre risas la mujer de Víctor Manuel en una entrevista con Antena 3. Son ya cuatro décadas de amistad y recuerdos imborrables. Unos hermosos, otros irreverentes y casi todos fascinantes. Uno de ellos ocurrió, según contaba Ana Belén, cuando se apropió de un coche. «Se lo robé limpiamente», confesaba con gracia. Pero Joaquín Sabina se enfadó y Ana Belén tuvo que idear algo original para obtener su perdón: «Me lo llevé a la Cuesta de las Perdices, el lugar donde los señores se llevaban a sus amantes en Madrid». No es ningún secreto que muchas de las cosas más interesantes que le han ocurrido a Joaquín Sabina han sucedido de madrugada. Son épicas aquellas largas noches de fiesta hasta el amanecer. Una vez, Ana Belén quiso sumarse al festejo y, para su sorpresa, el compositor de ‹Peor para el sol' se negó a aceptarla en la pandilla. «Me dijo: 'No, con nosotros no puedes venir porque son indispensables las gafas de sol'», revelaba Ana Belén. Iba a ser una fiesta larga y Sabina pensó que su amiga era «demasiado formal» para todo lo que tenían preparado. Lo que no ha cambiado es la fascinación de Ana Belén por el cantante. A todos los niveles, incluyendo su volcánica e irreverente personalidad. «Con la discreción que lo caracteriza, luego cuenta cosas sin ningún pudor y eso es fantástico», ha insistido en una ocasión. Por ejemplo, como cuando posó desnudo hace décadas para un suplemento dominical y dijo: «Ese es Joaquín. ¡Pero qué tirillas es!». Las cosas cambiaron cuando Joaquín Sabina sufrió un ictus en la noche del 23 de agosto de 2001. Cuando Jimena, su compañera, llamó a su casa, Víctor Manuel y Ana Belén salieron raudos hacia el hospital. Aquello fue un antes y un después. «Se encerró un poco más y tener miedecitos es posible que no lo hubiera sentido antes», reconocía Ana Belén. Mil historias que contar.

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