Cope Zaragoza
La primavera es un momento clave para combatir la expansión de la avispa asiática o vespa velutina, una plaga que se ha asentado en los últimos años. En Galicia, administraciones, apicultores y asociaciones como la Asociación Gallega de Apicultura (AGA) insisten en la importancia de las campañas de trampeo para capturar a las reinas fundadoras antes de que formen nuevos nidos y reducir así una población que afecta gravemente a las abejas y al mundo apícola. Rafael Díaz, delegado de AGA en Ferrol, advierte sobre la enorme capacidad de multiplicación de esta especie. A diferencia de las avispas autóctonas, que producen una docena de madres, cada nido de velutina puede generar hasta 900 reinas. Este potencial, unido a su adaptabilidad, la convierte en una amenaza constante. "Cada año nos sorprende con cosas nuevas", afirma Díaz, quien señala que este invierno, a pesar de ser "tremendamente lluvioso", no ha retrasado su ciclo vital. De hecho, su presencia ya se ha notado con fuerza. "En el mes de marzo ya teníamos gran cantidad de velutina atacando los colmenares, cuando lo normal era que empezase en junio", explica el experto. Esta situación está haciendo la vida "un poco imposible" al sector apícola, mermando la producción de miel y obligando a trasladar los colmenares hacia el interior, donde las fluctuaciones de temperatura limitan su desarrollo. Según los datos recogidos durante años, el trampeo primaveral es la herramienta más efectiva para frenar su avance. "Está demostrado que un buen trampeo puede reducir hasta en un 75% el número de nidos del año anterior", subraya Díaz. La clave está en actuar durante la primavera, cuando las reinas están buscando activamente un lugar para asentarse. Para la ciudadanía, la prevención es sencilla y fundamental para la seguridad ciudadana. Díaz recomienda "poner un par de trampas cerca de casa", en el jardín o en el huerto, para conseguir que "a 150 metros a la redonda no haya ningún nido". Con esta acción se capturan tanto las reinas que están de paso como la totalidad de las que intentan asentarse en la proximidad. El lugar de colocación es crucial para la efectividad. Las trampas deben situarse en sitios soleados y en árboles o plantas con flor, como las camelias o los frutales, ya que el calor activa el atrayente. El error más común es "ponerlas en un sitio inadecuado", lejos de puntos que sean atractivos para ellas. En caso de detectar un nido ya formado, la instrucción es clara: avisar al 012 para que un técnico se encargue de su eliminación. La peligrosidad de la velutina no debe subestimarse. Son más belicosas que las avispas autóctonas y muy sensibles a las vibraciones y al ruido, lo que puede provocar ataques al usar maquinaria como un tractor o un cortacésped. Un estudio de las universidades de Vigo y Santiago comprobó que un nido a menos de 80 metros de una vivienda "puede conllevar un riesgo". Además, han adaptado su comportamiento y ahora también construyen nidos enterrados, lo que las hace "mucho más peligrosas para las labores rurales". A pesar de la situación, Díaz lamenta la poca sensibilidad ambiental en España. "Aquí no se está haciendo nada", critica, en contraste con Alemania y Francia, donde "se están haciendo unos estudios bárbaros" sobre el impacto de esta especie invasora en los ecosistemas locales.
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