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Los árboles también tienen cáncer: el misterioso bulto de un platanero en Barcelona | Collector
Los árboles también tienen cáncer: el misterioso bulto de un platanero en Barcelona
Cope Zaragoza

Los árboles también tienen cáncer: el misterioso bulto de un platanero en Barcelona

Aunque el término cáncer se asocia comúnmente a los seres humanos y animales, los árboles y las plantas también pueden desarrollar tumores. Estas formaciones, causadas por hongos, virus o bacterias, son más habituales de lo que se podría pensar. Un ejemplo visible se encuentra en la ciudad de Barcelona, en pleno Paseo de Gràcia, donde un plátano de sombra exhibe un gran tumor en su tronco, justo delante de la Casa Batlló. Para entender mejor este fenómeno, el biólogo experto en árboles y director de la empresa Doctor Árbol, Gerard Passola, aclara las dudas sobre la naturaleza de estas protuberancias y su impacto en la vida del árbol. Según Passola, la presencia de tumores en árboles es "bastante habitual", aunque a menudo pasan desapercibidos por su reducido tamaño. "Es una cosa muy frecuente, lo que pasa es que muchos son pequeñitos o no se ven apenas", explica el experto. Algunos de estos crecimientos son conocidos históricamente como "escobas de bruja", especialmente en las coníferas, donde se aprecian como zonas más densas y verdes en la copa. Sin embargo, la principal diferencia con un tumor en una persona o un animal es fundamental: los árboles carecen de órganos vitales cuya disfunción comprometa su existencia de forma inmediata. La pregunta sobre si estos tumores son perjudiciales tiene una respuesta compleja. Como señala Passola, "una persona tiene un tumor en el hígado y tiene un problema de salud grave". En cambio, en un árbol, un tumor en el tronco crece de forma aislada y, en la mayoría de los casos, no afecta a su supervivencia. El biólogo lo compara con una simple verruga en una persona, una anomalía que le confiere una peculiaridad estética sin mayores consecuencias. De hecho, menciona una alineación de plátanos en Oporto donde todos los ejemplares presentan un gran tumor en el tronco, creando un paisaje único. No obstante, el tamaño sí importa. Un tumor muy grande, que afecte a todo el perímetro del tronco, puede llegar a restar vitalidad al árbol. Esto se debe a que es un "crecimiento de células que consume la energía del árbol", explica Passola. A pesar de ello, el crecimiento de estos tumores es extremadamente lento, y más aún en el entorno urbano, donde los árboles no tienen un desarrollo tan vigoroso. Por esta razón, la norma general es no intervenir. "No, se dejan crecer, no se hace nada", afirma el director de Doctor Árbol, ya que no representan un problema concreto para la salud del ejemplar. La mayoría de estos tumores están causados por un fitoplasma, que es básicamente una cadena de ADN que se integra en el material genético del árbol, provocando una multiplicación celular anómala. Este proceso explica por qué los tumores son, en efecto, contagiosos. La transmisión puede ocurrir de varias maneras. Una de las más directas es a través de herramientas de poda contaminadas. "Si se poda un árbol que tiene un tumor con una sierra y luego se usa esa misma sierra en otro, es bastante probable que esta cadena de ADN pueda traspasarse", advierte el biólogo. La propagación natural también es posible, aunque menos frecuente en el caso de los tumores de tronco. Ocurre a través de insectos vectores, como los pulgones, que se alimentan de una zona tumorada y luego transportan el fitoplasma a otro árbol sano. Sin embargo, este tipo de contagio es más crítico cuando afecta a las hojas. En esos casos, el tumor provoca una especie de "enanismo" en la planta, impidiendo su crecimiento y desarrollo normal, con consecuencias mucho más graves para su supervivencia que un tumor en el tronco. Paradójicamente, lo que en la naturaleza es una enfermedad, el ser humano lo ha aprovechado con fines estéticos. Passola revela una curiosidad del sector de la jardinería: "Algunas plantas que se venden como enanas, como algunos pinos, se reproducen precisamente a partir de estas tumoraciones". Se seleccionan ejemplares con estos crecimientos, que inhiben su desarrollo normal y la producción de frutos o piñas, y se comercializan como plantas ornamentales de crecimiento controlado. En definitiva, lo que para un árbol es un "cáncer", para el mercado puede convertirse en un rasgo deseable.

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