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Hasta hace unos días, la pequeña isla de Santa Elena era conocida casi en exclusiva por haber sido el lugar en el que el emperador francés Napoleón Bonaparte pasó sus últimos días después de su derrota final en la batalla de Waterloo. Ahora se ha convertido en foco de atención internacional por el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius . Según ha informado Oceanwide Expeditions, operadora de la embarcación, el pasado 24 de abril desembarcaron 30 personas en la isla británica, además del cuerpo del primer fallecido a causa del brote. Esto ha generado preocupación entre la población y el gobierno, que está tomando medidas para evitar contagios. Las autoridades de la isla han realizado un comunicado en el que informan de que se está «monitorizando a un pequeño grupo de personas» que estuvo en contacto «estrecho» con los pasajeros de la embarcación. Aunque destaca que «estas personas se mantienen en buen estado de salud y reciben controles diarios por parte de profesionales médicos», se ha optado por establecer para ellas un «aislamiento obligatorio» en sus domicilios que deberán cumplir durante «45 días desde la última exposición conocida al virus», lo que implica que no terminará hasta el próximo 9 de junio. El Gobierno de la isla remarca que actualmente no hay casos sospechosos ni confirmados de hantavirus en la isla y que el riesgo para la población general sigue siendo «bajo». También recuerda que la cepa andina de hantavirus, que es la que afecta a los pasajeros del crucero, no se transmite entre personas a no ser que el contacto entre ellas resulte especialmente estrecho. «La información de salud pública que hemos publicado es la mejor disponible, basada no solo en la experiencia de nuestros talentosos expertos locales, sino también en la de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido», ha destacado en otro comunicado Nigel Philips, gobernador de la isla. La isla, ubicada a unos 2.000 kilómetros de las costas de Angola y con una población inferior a los 4.000 habitantes, estuvo prácticamente libre de Covid 19 durante toda la pandemia global. Ahora, su gobierno, del que también dependen las islas de Ascensión y Tristán de Acuña , trata de evitar que el hantavirus se extienda entre su población. Y también la desinformación. El gobernador ha pedido a la población que sea «cautelosa» ante la posible aparición de noticias falsas relacionadas con el desembarco de pasajeros del MV Hondius. A este respecto, Philips ha recordado una reciente publicación en redes sociales que apuntaba a la muerte de Jonathan, la tortuga más vieja del mundo. El animal, de más 190 años de edad, vive en la casa del gobernador y es uno de los grandes símbolos de la pequeña isla británica.
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