Cope Zaragoza
La Administración Trump afronta una semana de alta tensión diplomática con la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, al Vaticano. El encuentro con el Papa León 14, el primer pontífice nacido en Estados Unidos, busca rebajar la crispación generada por los continuos ataques de Donald Trump al Papa, en una misión para "tender puentes" y reafirmar los lazos con la Iglesia católica, considerada un "referente moral y espiritual". La visita de Rubio, un católico practicante con raíces familiares en España, es un gesto significativo dentro de una administración donde otras figuras, como la primera dama Melania Trump, guardan silencio ante las críticas del presidente. Además de calmar los ánimos, sobre la mesa está la crítica situación de Cuba. Rubio tiene previsto abordar la necesidad de ayuda humanitaria en la isla, una crisis que atribuye tanto a la "incompetencia de los comunistas que la gobiernan" como al embargo estadounidense. En el frente exterior, la estrategia en la guerra con Irán se ha vuelto confusa. Tras anuncios contradictorios sobre la apertura de un corredor en el estrecho de Ormuz y el carácter defensivo de la operación 'Furia Épica', la Casa Blanca parece desmontar su propia estrategia. La situación se ha complicado después de que Arabia Saudí haya decidido no ceder más el uso de su espacio aéreo a Estados Unidos por el riesgo que supone. El cambio de rumbo se produce tras una revelación del Washington Post, con imágenes de satélite iraníes, que muestra que el daño infligido por Irán a las bases estadounidenses es mucho mayor de lo admitido. Este escenario deja a Trump en una "situación muy complicada", lejos de sus promesas de una guerra de cuatro a seis semanas que comenzó el 28 de febrero. Las ambiciones iniciales de Trump, que incluían ver a "los iraníes tomar las calles" para lograr una democracia en Irán y el "fin de los ayatolás", han chocado con la realidad. Ahora, el objetivo parece reducirse a lograr que Irán renuncie a ser una potencia nuclear, una meta similar a la del acuerdo que Obama firmó y que el propio Trump abandonó. Según el corresponsal de COPE en EE.UU., David Alandete, "el Trump que anuncia el inicio de estas hostilidades no se contentaría con conseguir algo que era lo que Obama estuvo a punto de conseguir". A nivel interno, la reciente publicación de la nota de suicidio de Jeffrey Epstein por parte del New York Times ha reavivado uno de los casos más oscuros que salpican al entorno de Trump. La nota, oculta durante años en un sumario judicial, ha alimentado teorías de la conspiración sobre su muerte, aunque su contenido revela la mente de "un demente", según Alandete. La decisión de la fiscalía de no revelar antes el documento se atribuye a una estrategia para proteger el sumario, sin considerar el "bien común". Este caso, junto a la guerra de Irán, sigue siendo uno de los grandes talones de Aquiles de Trump. En un tono más distendido, la Casa Blanca ha abierto sus puertas a figuras del deporte como el luchador hispanogeorgiano Ilia Topuria. Durante su visita, Topuria y Trump mostraron "muy buen rollo", hasta el punto de que el luchador le espetó: "nunca pensé que serías tan amable". Acompañado por el CEO de la UFC, Dana White, Topuria aprovechó para lanzar un desafío a su próximo rival, Justin Gaethje, amigo de Trump. "No sé por qué le ha puesto a pelear con el mejor de todos los tiempos", dijo refiriéndose a sí mismo, en un gesto de confianza ante el presidente. El encuentro culminó con el anuncio de que Trump organizará un gran evento de la UFC en la Casa Blanca el día de su 80 cumpleaños. Más allá de la política, en Estados Unidos crece el interés por las doce extrañas muertes o desapariciones de científicos que trabajaban en programas relacionados con la búsqueda de vida extraterrestre y avistamientos de ovnis. El FBI ha iniciado una investigación sobre diez de estas muertes, que incluyen suicidios y asesinatos a tiros. El misterio se intensifica con las declaraciones de Trump y Barack Obama, quienes han sugerido que la sociedad "no está preparada" para la reacción que tendrían si se desclasificaran todos los documentos. Incluso se ha contactado desde el Capitolio a líderes de fe para que preparen a sus congregaciones ante "posibles revelaciones que contradecirían sus enseñanzas". Las teorías sobre estos fenómenos son diversas, desde visitantes de planos paralelos hasta ultraterrestres, que serían versiones de nosotros mismos llegadas del futuro. Tal y como ha analizado el periodista David Alandete en el programa Herrera en COPE, la propia Iglesia Católica lleva décadas reflexionando sobre ello y considera que el hallazgo de otros seres inteligentes no rompería el cristianismo, pues también "formarían parte de la creación de Dios".
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