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El miedo a volar es una realidad para millones de pasajeros en todo el mundo. A pesar de que el avión está considerado como uno de los medios de transporte más seguros, la sensación de estar a miles de metros de altura y la exposición a movimientos inesperados, como las turbulencias, generan una gran ansiedad. Sin embargo, una experta en aviación ha desvelado que la elección del asiento puede cambiar radicalmente esta experiencia. Se trata de Savina Paül, una experimentada piloto de aviones comerciales que acumula miles de horas de vuelo. En una reciente intervención en el pódcast ‘B3tter’, Paül ha compartido un consejo fundamental que contradice la creencia popular sobre cuál es el lugar más estable para viajar. Su recomendación se basa en un principio físico muy simple que puede ayudar a los viajeros a tener un vuelo mucho más tranquilo y placentero. La piloto explica que el secreto para no sentir tanto los vaivenes del avión reside en entender su centro de gravedad. A diferencia de lo que muchos podrían pensar, este punto de equilibrio no se encuentra en el centro exacto de la aeronave. “El centro de gravedad está más aproximado a la parte delantera, pegado a la zona de las alas y más próximo al morro”, aclara Paül. Este punto funciona como el eje de una palanca. Debido a los movimientos de la atmósfera, el avión tiende a pivotar sobre ese centro de gravedad, lo que provoca que la zona de la cola “siempre se mueva un poco más”. Por este motivo, los pasajeros sentados en la parte trasera son los que experimentan con mayor intensidad tanto las turbulencias como cualquier otro movimiento del avión. Con esta premisa, el consejo de la experta es claro y directo para aquellas personas que lo pasan mal al volar. “Si tienes miedo a volar o te agobia el movimiento, siéntate en la parte de delante, más cerca de las alas o entre las alas y la cabina”, asegura la piloto. Esta elección estratégica minimiza la percepción de los movimientos y ofrece una sensación de mayor estabilidad durante todo el trayecto. Paül subraya que su recomendación se centra exclusivamente en la comodidad y la percepción del movimiento, y no en la seguridad. La piloto insiste en que no hay una zona del avión que sea intrínsecamente más segura que otra en caso de un incidente. Todas las partes de la aeronave están diseñadas para cumplir con los más altos estándares de seguridad de la industria aeronáutica. Esta aclaración es fundamental para no alimentar mitos infundados. El objetivo de su consejo es puramente práctico: ofrecer una herramienta útil para que los pasajeros con aerofobia puedan gestionar mejor su ansiedad. La elección del asiento se convierte así en una decisión que puede mejorar notablemente la calidad del viaje para las personas más aprensivas. Otro de los aspectos que Savina Paül desvela es la importancia de la comunicación constante entre los pilotos y la tripulación de cabina. Este flujo de información es vital, ya que las sensaciones a bordo pueden variar enormemente dependiendo de la ubicación dentro del avión. Hay ocasiones en las que un movimiento o una turbulencia apenas es perceptible en la cabina de mando. Es en estas situaciones cuando la tripulación de cabina actúa como los ojos y oídos de los pilotos en la zona de pasaje. “Los pilotos no son conscientes de los movimientos que pueden existir en otras partes del vehículo”, confiesa Paül. Por ello, la tripulación informa de inmediato para que se tomen las medidas necesarias, como activar la señal de cinturones de seguridad obligatorios. El principal objetivo de esta coordinación es garantizar la seguridad y el bienestar de todos a bordo. Al recibir el aviso, los pilotos pueden advertir a los pasajeros para que permanezcan sentados y abrochados, evitando así posibles caídas o golpes causados por un movimiento impredecible, especialmente en la parte trasera, donde, como explica la piloto, la sacudida siempre es mayor.
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